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Escuela para Padres: La crianza más allá de la casa con el valor de las escuelas, clubes y espacios culturales en el desarrollo infantil

La psicóloga Sofía Guaragna analizó el rol que cumplen y sostuvo que la participación activa de las familias es fundamental para fortalecer la motivación, la autonomía, la tolerancia a la frustración y las habilidades sociales

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En una nueva entrega de la columna “Escuela para Padres”, emitida cada martes a las 9 dentro del programa “Despertate” por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, la licenciada en Psicología Sofía Guaragna invitó a reflexionar sobre un aspecto central de la crianza actual: la importancia de las escuelas, los clubes, los talleres y los espacios culturales como ámbitos complementarios para el crecimiento de niños y adolescentes.

La profesional destacó que la educación y la formación de los hijos no dependen exclusivamente de la familia, sino que se construyen a partir de una red integrada por padres, docentes, entrenadores, profesores y referentes de distintas actividades que acompañan a los chicos en su desarrollo cotidiano.

“Muchas veces creemos que con llevar a nuestros hijos a la escuela o inscribirlos en una actividad ya cumplimos con nuestra tarea, pero la realidad es que esas experiencias tienen mucho más impacto cuando los adultos acompañamos, preguntamos, nos interesamos y formamos parte de esos procesos”, resaltó.

Una ciudad con múltiples oportunidades

Durante la charla, laprofesional valoró especialmente la amplia oferta de actividades que existen en la comunidad, destacando la presencia de clubes deportivos, espacios artísticos, talleres de música, teatro, danza, bibliotecas y propuestas recreativas accesibles para distintas edades.

“Vivimos en una ciudad que ofrece muchísimas posibilidades. Hay actividades gratuitas y otras aranceladas, pero en general existen alternativas para todos los gustos. Los chicos pueden practicar deportes, aprender música, participar de talleres creativos o integrarse a espacios culturales que enriquecen enormemente su desarrollo”, expresó.

Según explicó, estas actividades no solo permiten adquirir conocimientos o habilidades específicas, sino que además favorecen la construcción de hábitos, disciplina, compromiso y sentido de pertenencia.

“Cuando un niño encuentra un espacio donde se siente parte de un grupo, donde tiene compañeros, objetivos y responsabilidades, desarrolla herramientas que le sirven para toda la vida”, afirmó.

El papel clave de las familias

Uno de los ejes centrales de la exposición estuvo relacionado con el acompañamiento familiar. Sofía Guaragna remarcó que los niños suelen interesarse y comprometerse más con aquellas actividades que también resultan significativas para los adultos que los rodean.

“Los hijos observan permanentemente a sus padres. Si nosotros mostramos interés por lo que hacen, les preguntamos cómo les fue, conocemos a sus compañeros o a sus profesores, ellos sienten que esa actividad tiene valor”, explicó.

En ese sentido, recomendó a las familias involucrarse activamente en la vida escolar y extracurricular de los chicos, asistiendo a reuniones, manteniendo contacto con docentes y entrenadores y generando conversaciones cotidianas sobre sus experiencias.

“Muchas veces sabemos muy poco de los espacios que frecuentan nuestros hijos. No conocemos al profesor, no sabemos quiénes son sus compañeros o qué es lo que más les gusta de la actividad. Sin embargo, esos pequeños detalles pueden ayudarnos muchísimo a acompañarlos mejor”, indicó.

La frustración como parte del aprendizaje

Otro de los conceptos que atravesó toda la conversación fue la necesidad de recuperar el valor del esfuerzo y de la frustración como elementos fundamentales para aprender.

La psicóloga advirtió que muchos niños crecen hoy en una cultura marcada por la inmediatez, donde se espera obtener resultados rápidos y exitosos desde el primer intento.

“Vivimos en una época donde parece que todo tiene que salir bien de entrada. Si un chico empieza un deporte, queremos que sea el mejor. Si aprende un instrumento, esperamos que toque canciones enseguida. Pero aprender lleva tiempo y requiere atravesar errores, equivocaciones y momentos de dificultad”, sostuvo.

Para la voz central del ciclo para teleoyentes, los adultos tienen una responsabilidad importante en este aspecto, ya que muchas veces son ellos quienes transmiten exigencias excesivas o comparaciones constantes que terminan desmotivando a los niños.

“Hay padres que se preocupan porque su hijo no escribe igual que otros compañeros o porque todavía no tiene determinado rendimiento. Pero cada niño tiene sus propios tiempos de aprendizaje. La comparación permanente genera ansiedad y quita entusiasmo”, señaló.

Asimismo, enfatizó que el error debe ser entendido como una oportunidad de crecimiento.

“El aprendizaje se construye a partir de la prueba y el error. Equivocarse no debería ser motivo de vergüenza ni de castigo. Es una parte natural del proceso de desarrollo”, afirmó.

Más habilidades sociales, más herramientas para la vida

La psicóloga Sofía Guaragna también destacó que las actividades grupales representan una oportunidad invaluable para fortalecer las habilidades sociales de niños y adolescentes.

Según explicó, compartir experiencias con personas diferentes, aprender a trabajar en equipo, respetar normas y resolver conflictos cotidianos son aprendizajes que difícilmente puedan desarrollarse en aislamiento.

“Los chicos que circulan por distintos espacios suelen adquirir más recursos para adaptarse a nuevas situaciones. Aprenden a convivir con otras formas de pensar, a relacionarse con diferentes personas y a manejar mejor las frustraciones”, indicó.

En este sentido, advirtió que el exceso de tiempo frente a las pantallas y la reducción de los espacios de encuentro presencial pueden limitar estas experiencias tan necesarias para el desarrollo emocional.

Estimular el cerebro con nuevos desafíos

Hacia el final de la entrevista, la licenciada hizo referencia a la importancia de proponer actividades que desafíen al cerebro y favorezcan la creación de nuevas conexiones neuronales.

Desde aprender una disciplina artística hasta practicar un deporte o realizar tareas cotidianas de manera diferente, cualquier experiencia novedosa puede contribuir al fortalecimiento de las capacidades cognitivas.

“El cerebro necesita desafíos. Aprender algo nuevo, animarse a hacer actividades que cuestan o salir de la zona de comodidad ayuda a mantenerlo activo y saludable”, explicó.

Una invitación a estar presentes

Como conclusión, Guaragna dejó un mensaje dirigido a madres, padres y cuidadores, invitándolos a involucrarse activamente en la vida de sus hijos y a valorar los espacios que contribuyen a su formación.

“La escuela, los clubes y las actividades culturales no reemplazan a la familia, sino que la complementan. Cuando trabajamos juntos, los chicos tienen más oportunidades de crecer seguros, desarrollar sus talentos y construir herramientas para enfrentar la vida”, expresó.

Y concluyó: “La presencia no siempre implica disponer de grandes cantidades de tiempo. A veces alcanza con interesarse, preguntar, observar y acompañar. Esos pequeños gestos son los que hacen la diferencia en el desarrollo de un niño”.

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