viernes, julio 23, 2021

Se recuerda a José de San Martín a 170 años de su muerte

La hermandad impulsada por el 'Padre de la Patria' todavía no se ha logrado al igual que el trazo de objetivos comunes y caminar en esa dirección

Los legados más importantes que ha dejado San Martín no se han plasmado como valores supremos para el desarrollo de una nación. La liberación de la corrupción que se enquisto en América desde el descubrimiento, la hermandad como base de convivencia y respeto entre los habitantes en sociedad y el trabajo y sacrificio para alcanzar metas o objetivos trazados, como propuesta de crecimiento y evolución.

Las enseñanzas del ‘Padre de la Patria’ no han calado en los hijos del país, como mandato paterno superador.

José de San Martín, fue un militar estratega, cuya organización de un ejército y cruzar una de las montañas más altas del mundo con un ejército siguen siendo tema de estudios en las formaciones militares, al igual que Napoleón.

Fue un político preocupado por la evolución y desarrollo del pueblo de la nación, demostrado desde la Gobernación de Cuyo lo que se podía hacer. Impulsó la industria y el comercio y fomentaba el trabajo junto al alfabetismo. Mientras tanto, llevaba adelante la organización del Cruce de Los Andes.

Su gran legado era liberar al continente de la gran corrupción enquistada en tantos años de influencia española, sociedad y costumbres que conocía por  haber estudiado y hecho su carrera militar en España. Es por ello que fomentaba la autodeterminación de los pueblos, despojado de esas costumbres que no se han erradicado aún.

Al enterarse de los hechos de mayo de 1810, decidió pedir el retiro del ejército español para poner sus conocimientos y experiencia al servicio de la naciente revolución americana, y llegaba con el bagaje de las lecciones de los círculos liberales y revolucionarios que veían con simpatía la lucha por la emancipación americana. Traía “El Evangelio de los Derechos del Hombre”, es decir, la Revolución Francesa, que no fue más que poner límite a una conducta corrupta enquistada desde unos pocos pero que salpicaba al resto de la sociedad.

Una vez en América, se dedicó a la organización de los ejércitos libertadores (primero los Granaderos, luego el Ejército de Los Andes), pero también participó activamente en la política local, como en la formación del Segundo Triunvirato y en la Gobernación de Cuyo.

San Martín era americano por nacimiento, pero muy hispano raíces, por batallas, amores, estudios, sentimiento y pensamiento, un indo-hispano como alguna vez se le dijo en España. Un liberal revolucionario como los de las Juntas Populares de 1808 en España, como eran también los de las juntas populares liberales de América surgidas entre 1809 y 1811.

San Martín luchó por la liberación y unificación de varios países, construyó junto a Bolívar la libertad de sus compatriotas y respetó a los pueblos originarios, a quienes llamaba ‘nuestros paisanos, los indios’; popular en tanto escribió: “Odio todo lo que es lujo y aristocracia”, como sinónimo que el desarrollo y trabajo de los habitantes de una nación debían tener el sentido de hermandad, solidaridad, ayuda y cooperación, y no de ostentación y egoísmo.

A 170 años de su deceso su legado como Padre de la Patria, no ha sido internalizado por sus hijos, el pueblo en su conjunto, de liberación (de la corrupción), de hermandad como símbolo de convivencia, respeto y tolerancia, y el trazado de objetivos comunes y trabajar en esa dirección con grandeza y sin egoísmo y chicanas o dobles discursos.

La organización del Ejército de los Andes, no se hubiese alcanzado sino se canalizaban las energías en una misma dirección u objetivo rector. Los países que crecen es porque limaron las diferencias con ideas superadoras.

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