domingo, diciembre 5, 2021

Impugnan dictamen de la CONABIA sobre soja tolerante

Soja difereteLa CONABIA (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria), es el órgano técnico que dentro del procedimiento administrativo – regulado por la Res. SAGyP Nro 763/11 – se le asigno la competencia para dictaminar sobre la seguridad ambiental de los Órganos Vegetales Genéticamente Modificados (OVGM). En el mes de Diciembre de 2013, en el marco de dicha competencia y conforme las prescripciones de la Res. SAGyP Nro 701/11) la CONABIA emitió su dictamen recomendando a la Secretaria de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación dar por completada la Segunda Fase de Evaluación de la soja  genéticamente modificada DAS-444Ø6-6, concluyendo rutinariamente “que los riesgos derivados de la  liberación de este organismo vegetal genéticamente modificado (OVGM) en el agroecosistema, en cultivo a gran escala, no son significativamente diferentes de los inherentes al cultivo de soja no GM.” Se trata de la soja GM DAS-444Ø6-6 presentada por la empresa Dow  AgroSciences Argentina S.A. que confiere tolerancia a los  herbicidas 2,4-D, glufosinato de amonio y glifosato.  El OVGM en cuestión  ha sido ensayado a campo en Argentina desde 2010 hasta 2012 y – según reza el documento de decisión – para tal fin fueron solicitados y evaluados por la CONABIA nueve (9) permisos para experimentación y/o liberación confinada al medio agropecuario, lo cual da cuenta que no se han comprendido todas las bioregiones del país (que superan las 15). Acceso al dictamen de la CONABIA: http://64.76.123.202/site/agregado_de_valor/biotecnologia/50-EVALUACIONES/___favorable/_archivos/Doc_Dec_%20Soja_DAS-44406-6-2.pdf Siendo que en el proceso administrativo de aprobación de OVGM conforme a la regulación vigente,  desatiende abiertamente el orden publico ambiental, al no prever la participación ciudadana y no efectuar un debido e integral estudio de impacto ambiental de los OVGM; a lo que se suma la falta de intervención de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS) en virtud de las competencias asignadas por el Decreto Nro 22/2011; el CELMA realizó una presentación ante el Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación, impugnando el documento de Decisión de la CONABIA, solicitando que se ponga a disposición de la ciudadanía en general los estudios sobre seguridad ambiental e inocuidad alimentarias presentados por la empresa Dow AgroSciences Argentina S.A. a fin de ser evaluados y estudiados, y consecuentemente se realice una convocatoria a audiencia pública y se proceda a darle intervención a la SAyDS. Asimismo se le requerirá a esta ultima repartición, que asuma las competencias asignadas por el PEN en materia de Biotecnología. La CONABIA en el dictamen de marras continúa soslayando solapadamente los graves riesgos a la biodiversidad y salud humana que representan  el uso del  glufosinato de amonio y el 2,4D. Cabe destacar que esa relativización se ve favorecida por la actual reglamentación que al normativizar los criterios de analisis del impacto de los OVGM  circunscribe los estudios de los riesgos a una matriz muy acotada denominada “agroecosistema”. El agroecosistema es un subecosistema (una parcela agrícola manejada por el hombre para el desarrollo de la actividad agrícola, en el caso que nos interesa, para el desarrollo de la agrobiotecnología) muy diferente al medio ambiente o ecosistema donde coexisten varios agroecosistemas (transgénicos y orgánicos) con otros subecosistemas (ecosistemas acuáticos de agua dulce, ecosistemas urbanos, ecosistemas suburbanos, ecosistemas terrestres (llanuras, praderas, bosques nativos o implantados, matorrales y herbazales). Por lo tanto para que exista una correcta y debida evaluación de impacto ambiental de los ovgm, los análisis de riesgos deben realizarse considerando la interacción del agroecosistema sometido a la agrobiotecnología con los subecosistemas lindantes (agroecosistema sometido a la actividad orgánica, ecosistema suburbano (que seguramente comprende quintas con hortalizas, jardines, casas residenciales etc.) ecosistemas urbanos y ecosistemas acuáticos de agua de dulce (ríos, lagunas) etc.- La Resolución SAGyP Nro 701/11 normativiza una evaluación de riesgos acotada exclusivamente al agroecosistema como si se tratara de un compartimento estanco, completamente aislado; sin subecosistemas lindantes, ignorando los efectos de la contaminacion cruzada y los riesgos del ovgm en relacion a los objetivos no blancos, propios de cada subecosistema, y los productos y subproductos asociados (en el caso el Glufosinato, 2,4-D y el Glifosato), lo cual resulta absolutamente irrazonable, e importa una abierta desproteccion de la biodiversidad, en clara violacion al art 41 de la Constitución Nacional. Sobre el Glufosinato de Amonio. El glufosinato de amonio  es un pesticida tóxico, y su utilización representa un serio riesgo al medio ambiente y a la salud humana : según estudios realizados en la Unión Europea, el Glufosinato de Amonio causa daños a insectos en zonas circundantes y no está asegurada su inocuidad alimentaria, todo lo contrario resulta muy peligroso para los consumidores al ingerir alimentos que contengan residuos del herbicida. Hay  evidencias claras e inobjetables en contra del glufosinato que han motivado que la Unión Europea disponga la prohibición de la  extensión de la licencia de comercialización de dicho pesticida a partir del último 13 de Noviembre de 2013. Concretamente la Unión Europea en el Reglamento de Ejecución 365/2013 con fecha 22 de abril de 2013 por el que se modifica el Reglamento de Ejecución (UE) n o 540/2011 en lo relativo a las condiciones de aprobación de la sustancia activa glufosinato dispuso: “Con arreglo a lo dispuesto en el Reglamento (CE) n o 1107/2009,los Estados miembros modificarán o retirarán, si procede, las autorizaciones vigentes de productos fitosanitarios que contengan la sustancia activa glufosinato a más tardar el 13 de noviembre de 2013.”.- La decisión de la Unión Europea obedece a un reporte de la EFSA “Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria” realizado en el año 2005. (EFSA 2005. Conclusion regarding the peer review ofthe pesticide risk assessment of the active substance glufosinate finalised:14. March2005 EFSA Scientific Report 27: 1-81.) En efecto en su reporte la EFSA llego a las siguientes conclusiones en relación al glufosinato de amonio: 1) Los niveles de residuos tóxicos en patatas fumigadas con glufosinato representaban un riesgo grave para los niños de corta edad; 2) Se habían identificado altos riesgos para los mamíferos; 3) Los agricultores que utilizaban glufosinato en maíz transgénico se vieron expuestos a niveles tóxicos no seguros, incluso con el uso de indumentaria protectora; y se había identificado un alto riesgo para insectos y plantas silvestres, incluso fuera del los terrenos fumigados, lo cual podría con llevar una seria pérdida de biodiversidad. El estudio de la EFSA del año 2005 concluye de modo determinante que “el efecto crítico del glufosinato de amonio es un efecto profundo sobre la toxicidad reproductiva”. Sobre el 2,4,D En relación al 2,4 D el reporte con base científica divulgado por la Red de Acción sobre Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM) http://www.rap-al.org/articulos_files/El_2,4-D.pdf es contundente:

  • El 2,4-D es altamente tóxico y mutagénico para muchas plantas no destinatarias. El 2,4-D es un regulador del crecimiento vegetal e imita a las hormonas naturales del crecimiento de las plantas, las auxinas. Causa un rápido crecimiento celular y las plantas mueren cuando sus sistemas de transporte son bloqueados y destruidos por este crecimiento anormalmente acelerado2. Interfiere con los procesos de crecimiento normal de las plantas.
  • El 2,4-D es tóxico para la mayoría de los cultivos de hoja ancha, especialmente algodón, tomates, remolacha y árboles frutales.
  • Tiene toxicidad aguda para los peces. Ciertas formulaciones de 2,4-D son altamente tóxicas para los peces e invertebrados acuáticos. La forma de butoxietanol es la más tóxica para los peces. Se descubrió que es genotóxica y también citotóxica para el bagre (Clarias batrachus). Se comprobó además que el 2,4-D altera la maduración de los oocitos en el anfibio Xenopus laevis, lo que puede causar disminución de la fertilidad y declinación de la población.
  • Es especialmente tóxico para las tortugas. El estudio (1975-84) de una población de tortugas Testudo hermanni, cerca de Olimpia (Grecia), que había sido fumigada con 2,4-D y 2,4,5-T, detectó síntomas de envenenamiento (ojos hinchados, descarga de fluidos por la nariz, inmovilidad) en las tortugas. La tasa de supervivencia de las tortugas era significativamente menor en las áreas afectadas, con un 34% de mortalidad extra, aproximadamente, por año.
  • Las especies animales también son susceptibles a niveles variables de absorción cutánea (en laboratorio, todas las mediciones de absorción en ratones, ratas y conejos tienden a ser más altas que las tasas humanas, en tanto que los monos reccius proporcionan datos que se mantienen en el mismo rango que los humanos). Los resultados de algunos estudios muestran que los perros son más sensibles a la toxicidad del 2,4-D y por lo tanto la posibilidad de riesgos de salud es también mayor58. El 2,4-D reduce la eclosión exitosa de los huevos de las aves, causa defectos congénitos y destruye el alimento de las aves y el hábitat donde anidan.
  • El 2,4-D tiene toxicidad aguda para las lombrices de tierra (el 2,4-diclorofenol, producto de la descomposición del 2,4-D, es 15 veces más tóxico para las lombrices de tierra que el propio 2,4-D) y daña a insectos benéficos como las abejas y los insectos depredadores.
  • Cuando se alimentó a abejas melíferas con dosis moderadas de 2,4-D, se redujo gravemente la producción de camadas; sin embargo, a niveles menores de exposición, vivieron significativamente más que los controles. La LD50 de la abeja melífera es 11,5 microgramos/abeja.
  • El uso masivo del 2,4-D en los cultivos de trigo en la Argentina ha determinado una selección de las malezas a favor de aquellas monocotiledóneas, de hoja fina, no vulnerables al herbicida. Uno de los casos de mayor impacto se relaciona con la Avena guacha – Avena fatua – dado que al usarse continuamente 2,4-D, que combatía a las malezas de hoja ancha pero no a ella, le permitió ampliar su nicho ecológico y con ellos su impacto en la producción. Lógicamente esta situación determinó un mayor uso de otros herbicidas.

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