La confianza de los productores agropecuarios registró una fuerte caída del 16% en la medición de marzo-abril del Ag Barometer Austral, al ubicarse en 132 puntos frente a los 158 alcanzados en enero-febrero, según el último informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El retroceso también se refleja respecto del pico histórico de 159 puntos registrado en noviembre-diciembre de 2025, luego de las elecciones legislativas de medio término, lo que marca un punto de inflexión tras varios meses de optimismo en el sector. Sin embargo, en la comparación interanual, la baja fue más moderada, del 3,6%, y el índice se mantiene por encima de los 100 puntos desde noviembre de 2023.
“El cambio de tendencia responde, en gran medida, al impacto del contexto internacional sobre los costos de producción, particularmente por la suba del precio del petróleo y su efecto en insumos clave como el gasoil y los fertilizantes”, explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Caída generalizada en todos los indicadores
La baja del índice se explica por un deterioro en todos sus componentes, especialmente en el Índice de Condiciones Presentes, que cayó 18%, pasando de 138 a 108 puntos. Dentro de este apartado, la situación financiera actual de los productores mostró una retracción aún mayor: descendió 21%, también de 138 a 107 puntos.
Por su parte, las expectativas de inversión en activos fijos se redujeron 14%, al pasar de 127 a 109 puntos. Aunque el 54% de los productores considera que sigue siendo un buen momento para invertir, solo el 43% prevé concretar esas inversiones en el corto plazo, reflejando un escenario de mayor cautela.
“Se mantiene la intención de inversión, pero no necesariamente su concreción. La incertidumbre sobre los costos y la rentabilidad futura está generando prudencia en la toma de decisiones”, sostuvo Steiger.
En paralelo, el Índice de Expectativas Futuras cayó 14,8%, de 175 a 149 puntos. La situación financiera esperada a 12 meses retrocedió 13%, mientras que las expectativas sobre el sector bajaron 20%, evidenciando una mirada más conservadora de mediano plazo.
El conflicto en Medio Oriente impacta en el agro
Uno de los factores más determinantes detrás de este cambio de tendencia es el efecto del conflicto en Medio Oriente sobre los costos productivos. La suba del precio internacional del petróleo repercute directamente en el valor del gasoil, esencial para las labores de campo y el transporte, y también en los fertilizantes, especialmente la urea.
Esto ya se refleja con claridad en las preocupaciones del sector: el 66% de los productores identifica el aumento de los precios de los insumos en dólares como su principal desafío para los próximos 12 meses. Le siguen el clima (35%), los precios de los productos agrícolas (33%), las altas tasas de interés en pesos (24%) y la baja rentabilidad agrícola (19%).
En contraste, la incertidumbre económica y política local perdió peso y ambas quedaron en apenas 12%, cuando en relevamientos anteriores encabezaban el ranking de preocupaciones.
“El aumento de costos derivado del conflicto internacional ya está inflyendo en las decisiones productivas y en la planificación de la próxima campaña”, advirtió Steiger.
La siembra de trigo, bajo presión
En este contexto, la campaña de trigo 2026/27 aparece especialmente condicionada. Según el informe, el 61% de los productores enfrenta un escenario desfavorable para la siembra y, como consecuencia, el 41% planea reducir el área sembrada.
En tanto, el 49% mantendría la superficie actual y apenas el 9% prevé incrementarla, luego de una campaña récord en 2025/26.
La presión sobre los márgenes no es exclusiva de Argentina. En Brasil también se observa un estrechamiento en la rentabilidad de la soja, mientras que en Estados Unidos los productores enfrentan resultados negativos y reciben apoyo estatal para sostener la actividad.
Inversión contenida y estrategia conservadora
En caso de concretarse inversiones, las maquinarias siguen liderando las decisiones con el 57%, seguidas por vientres vacunos (25%), instalaciones (22%) y, en menor medida, la compra de tierras (9%).
“Las altas tasas de interés siguen siendo un factor limitante. Aunque hubo una baja en las tasas pasivas, el crédito todavía no refleja plenamente esa mejora y eso condiciona las decisiones de inversión”, explicó Steiger.
En materia de comercialización, luego de cubrir los costos de la campaña 2025/26, la mayoría de los productores prioriza la venta de trigo, seguido por maíz y soja. Sin embargo, otro grupo relevante invierte ese orden entre soja y maíz.
Además, el 71% de los productores incrementó sus stocks de maíz, principalmente por su uso en alimentación animal, mayores rindes o como reserva de valor, una señal clara de una estrategia más conservadora frente a la incertidumbre de precios.
“Hoy las preocupaciones del productor están mucho más asociadas a variables concretas del negocio que al contexto político local, lo que marca un cambio relevante en la percepción del sector”, concluyó Steiger.



