
El compromiso de la Intendente con el distrito de Nueve de Julio, va abriendo camino marcando una gestión que trabaja a destajo para imponer el amor de cada nuevejuliense a su distrito antes que a sí mismos: lo hace notar (adrede o sin notarlo) Cadena Nueve.
Uno ve esta labor local y sueña: es posible el amor a pesar de tantas desventajas aparentes donde la desesperanza y el cierre de empresas parecen dominar. Esta experiencia singular demuestra que el poder puede estar a cargo del amor de los pueblos, sosteniendo las diferencias y fundando, desde lo local, la misma clave universal que traza León XIV, siguiendo la creación de nuestro Papa Francisco a nivel universal.
El nacionalismo americano, vigente, no nace del odio como el nacionalismo europeo histórico que aniquila al distinto: nace del amor y del compromiso con el desarrollo de la propia patria.
Estados Unidos, a pesar de los medios de comunicación que dicen lo contrario (son globalistas aún) está, desde su presidente, enfocado en reconstruir su tejido interno como actor predecible y sólido para la paz mundial; como lo hace Rusia con su pueblo (también en la guerra, tratando de combatir contra ejércitos evitando la muerte de civiles), actúan en sintonía con la encíclica (“Magnifica Humanitas”). Esta doctrina defiende que, para amar al mundo, primero se debe amar la propia tierra, trazando un límite a favor de los pueblos como sujetos de la historia, lejos de la lucha de clases o el Estado presente.
El nacionalismo americano, tanto como el ruso, al priorizar el bienestar de sus ciudadanos, reduce las tensiones globales causadas. Lamentablemente, para no pecar desde el poder como ingenuos, es necesario asegurarse de la imposibilidad de tenencia de armas nucleares de aquellos que no sean la elite que dirige al mundo a tal nacionalismo (Zelensky no es la excepción: el nacionalismo europeo, históricamente, aniquiló al distinto).
Los medios de comunicación estigmatizan los avances de Estados Unidos pregonando derrotas electorales prestas a expresarse, pero, los votantes votan con el bolsillo: y Estados Unidos crece a tasas… americanas.
Estados Unidos y Rusia, como si fueran expertos en la encíclica (el Papa León XIV, trazó el límite a favor de los pueblos como sujeto de la Historia -no la lucha de clases ni al Estado presente), respetan sus identidades.
Como nuestra Intendente, que trabaja a destajo para imponer el amor de cada nuevejuliense al distrito antes que a sí mismos.
Es ejemplar: el poder a cargo del amor de los pueblos por cada uno sosteniendo las diferencias.
León XIV, Trump, Putin y, para nosotros, Gentile.
Una rareza que funda desde la singularidad la universalidad del amor y lazo para que el trabajo, desde la economía privada (empresarios, trabajadores y confederación de trabajadores), sea la razón para que cada Nación se desarrolle.
De Nueve de Julio a la geopolítica de Washington y Moscú, el arraigo y el principio de subsidiariedad (es decir, que el motor del desarrollo reside en la economía privada —empresarios y trabajadores— y ninguna estructura superior debe absorber la libre iniciativa de los pueblos) se consolidan como la fórmula para el desarrollo de los pueblos y la paz mundial.
Donald, Vladimir, León y María José aman.
Quienes se les opongan están en problemas: porque el pueblo sabe qué es el amor.


