El león es el rey de la selva. Un rey digno, de una monarquía digna.
El león de “Panic Show” supo expresares: “¡Hola a todos! Yo soy el león, rugió la bestia en medio de la avenida, todos corrieron, sin entender, panic show en plena luz del día”.
Un león poderoso que venció a los focus group y a todos los políticos con chances presidenciales.
Luego venció a cada poder institucional.
Javier Milei no cree en el bien común: cree en las fuerzas del cielo que le delegan su carácter divino como rey monárquico leonino que distribuye su poder desde las fuerzas del mercado financiero. Cree en las fuerzas anárquicas, sin regulaciones, aunque esas fuerzas pudieran ser dominadas por narcotraficantes. Héroes, los llama Milei.
Sin embargo, la encíclica Magnifica Humanitas se hizo cargo de Dios (¿fuerza del cielo?) resituando al aparentemente debilitado León XIV, como un Papa a la altura de la delegación que decidió el Papa Francisco: el Papa León XIV está a la altura de la historia, a la altura del horizonte de subjetividad y (tal vez por su proximidad a Dios) traza el horizonte. Con porte de General de la Historia.
Cuando el idiotismo humano habla de oligarquía feudal de Sillicon Valley, cuando también se habla del dominio de los modelos de grandes lenguajes de inteligencia artificial, cuando aún se habla de estupideces como grupos concentrados y tanto más, el Papa, el Papa León XIV, genera el show de la armonía (contra panic show), recuperando el bien común como leit motiv de la vida, para trazarle el límite al poder.
Dice que la armonía de los modelos de IA será aportada por el pueblo como sujeto de la historia. Generada esa categoría, pueblo como sujeto de la historia, por el Papa Francisco.
El mismo día del aniversario de nuestra revolución de mayo, cuando regresa la soberanía al pueblo por ausencia del rey, al que se le había delegado el poder.
El Papa León XIV traza el límite al león Javier Milei: el bien común de la justicia social contra quien acusó de representante del maligno al antecesor de un León que juega en el campo de batalla, contra la crueldad de Milei, con el arma más poderosa que puede ejercer el Santo Padre: el amor.
El amor del pueblo dirigiendo a la humanidad hacia un destino común de amor y paz.
Tal vez venga a la Argentina el Santo Padre: seguramente estima que podría ser con otro presidente argentino.
Porque, desde el 25 en adelante, solo hay un lugar para un león. Y uno solo ejerce el amor para conducir a las naciones del mundo como guía espiritual (también de las religiones monoteístas).
Se terminó el cuento chino del felino argentino: comenzó la historia del Papa norteamericano crecido en Perú.
Para construir un mundo donde la inteligencia artificial no será un problema.


