Cada 26 de julio, en la festividad de Santa Ana y San Joaquín, la tradición cristiana recuerda a los abuelos de Jesús y, con ellos, celebra a todos los abuelos.
Pero más allá de la fecha, es una buena oportunidad para pensar en el lugar que ocupan hoy en una sociedad que cambia a un ritmo vertiginoso.
Durante mucho tiempo se asoció la palabra “abuelo” con el retiro, la dependencia o una vida más tranquila. Sin embargo, esa imagen ya no representa a la mayoría. Hoy encontramos abuelos que trabajan, emprenden, viajan, estudian, hacen deporte, utilizan la tecnología, participan en redes sociales y disfrutan de una autonomía que hace algunas décadas era impensada. Muchos se sienten, y son, protagonistas de esta etapa de sus vidas.
Al mismo tiempo, las familias también cambiaron. Los tiempos laborales, las nuevas formas de organización familiar y las exigencias cotidianas hicieron que los abuelos asumieran, muchas veces, un rol fundamental. Son apoyo, compañía y contención, pero también un refugio afectivo para hijos y nietos.
En la era de la inteligencia artificial, de las pantallas y de la comunicación instantánea, ellos siguen ofreciendo algo que ninguna tecnología puede reemplazar: tiempo, escucha, experiencia y memoria. Son quienes ayudan a poner en perspectiva el presente y a transmitir valores que atraviesan generaciones.
También es cierto que el desafío es no dar por sentado ese compromiso. Los abuelos tienen derecho a disfrutar de su tiempo, de sus proyectos y de su libertad. Cuidar a los nietos puede ser un acto de amor, pero nunca debería convertirse en una obligación que les impida vivir plenamente.
Quizás el mayor aporte de los abuelos de hoy sea demostrar que la edad no define a las personas. Se puede seguir aprendiendo, adaptándose a los cambios y construyendo nuevos sueños, mientras se conserva ese papel insustituible de transmitir afecto, historias e identidad.
En este Día del Abuelo, el mejor homenaje no es solo agradecer lo que hicieron por nosotros, sino reconocer quiénes son hoy: personas activas, con experiencia, con derechos, con proyectos y con mucho para seguir aportando a una sociedad que necesita, más que nunca, el diálogo entre generaciones.
Feliz Día del Abuelo.


