La comunidad católica vivió una jornada de profunda fe en la Capilla de Nuestra Señora de Luján, ubicada en avenida Eva Perón 2198, donde se realizó la celebración en honor a la Patrona de la Argentina y de las rutas del país. La ceremonia incluyó una procesión por calles cercanas al templo y una misa presidida por el obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi, acompañado por sacerdotes de la diócesis. Entre los fieles estuvo presente la jefa comunal María José Gentile, quien participó en un perfil familiar junto a su madre y su hija menor.
La celebración comenzó con una procesión por las inmediaciones de la capilla, donde vecinos y devotos acompañaron la imagen de la Virgen de Luján en una muestra de fe y devoción popular.
Luego, en el templo ubicado sobre avenida Eva Perón, se desarrolló la misa central encabezada por el obispo, quien inició la ceremonia con un cálido mensaje dirigido a los presentes.
“Qué lindo es celebrar a la madre, celebrar a la mamá. Así como los chicos cuando es el Día de la Madre o el cumpleaños de la mamá están muy contentos y quieren expresarle todo su cariño y amor. Hoy todos nos sentimos un poco niños y venimos a honrar a nuestra madre, la Virgencita de Luján”, expresó al inicio de la homilía.
Durante su mensaje, el obispo recordó el histórico milagro que dio origen a la advocación de la Virgen de Luján en Argentina. Relató que en 1630 una imagen de la Virgen había sido enviada desde Brasil con destino final en Santiago del Estero, pero al llegar a la zona del río Luján ocurrió un hecho inesperado.
Según narró, los bueyes que trasladaban la carreta se negaban a avanzar. Tras varios intentos, descubrieron que solo podían continuar viaje cuando descendían la imagen de la Virgen. Fue entonces cuando interpretaron que ese era su deseo: permanecer en ese lugar.
“Lo propio de las personas que aman es estar cerca, y la madre quiere estar cerca de sus hijos”, reflexionó el obispo, destacando la cercanía espiritual que representa la Virgen para los argentinos.
Asimismo, invitó a los presentes a depositar sus intenciones y preocupaciones en “las manos orantes” de María, pidiendo especialmente por las familias, la salud y el futuro del país.
En uno de los momentos más destacados de la homilía, llamó a trabajar por la paz y la unidad entre los argentinos.
“No nos veamos como enemigos, sino realmente como hermanos. Tenemos que construir una patria donde reine la fraternidad”, expresó.
También recordó que la Virgen de Luján es patrona de Argentina y pidió especialmente por el país, para que gobernantes y ciudadanos trabajen juntos por una nación más justa y solidaria.
Uno de los momentos más emotivos de la celebración estuvo en el final, protagonizado por los niños y niñas que en los próximos días recibirán su Primera Comunión. Al finalizar la ceremonia realizaron una representación teatral del milagro de Luján, recreando el momento en que la carreta no avanzaba mientras transportaba la imagen de la Virgen.
La puesta en escena emocionó a los presentes y cerró una celebración cargada de espiritualidad, tradición y participación comunitaria.




Previamente se llevó adelante una procesión por calles cercana a la Capilla Virgen de Luján.


