martes, noviembre 30, 2021

Día de Nuestra Señora de Luján

Se la considera patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay y de sus rutas, caminos y ferrocarril

La Virgen de Luján es una de las advocaciones con la que se venera la figura de la Virgen María. En el cono sur de América es la patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay. Además en nuestro país es la guía y protectora de las rutas y caminos. Su imagen en el Peaje ‘Estación 9 de Julio’ de la Ruta Nacional 5, no es casualidad.

Nuestra Señora de Luján se ha convertido en una imagen emblemática, que convoca las mayores manifestaciones de fe de la Argentina, y en estas horas en su alrededor se llevan adelante cadenas de oraciones a lo largo y ancho de la nación pidiendo por la erradicación del coronavirus.

Muchos vecinos de la región consideración que su mano y mano protegen de la no propagación de la pandemia a la luz de los resultados diarios de informes de autoridades sanitarias, donde se observa que no ha circulado el coronavirus.

La imagen que se encuentra en la Basílica de la ciudad de Luján, tiene una rica historia.  Es pequeña y sencilla, de unos 38 cm de altura. Esta realizada en arcilla cocida y representativa de la Inmaculada Concepción.

Los hechos que se sucedieron en torno a ella y que determinaron su permanencia en las cercanías del río Luján en el siglo XVII fueron interpretados como providenciales por los fieles de la época.

Todo ocurrió en un brazo del río en cercanías de Capilla del Señor, que es la ciudad cabera del distrito de Exaltación de la Cruz. Vayan causalidades!. Después de muchos años fue llevada a Lujan.

El origen de la advocación se remonta a 1630. Antonio Farías Sáa, un hacendado portugués radicado en Sumampa, actual localidad de la provincia de Santiago del Estero, quiso erigir en su estancia una capilla en honor de la Virgen. Solicitó a un compatriota suyo, residente en Brasil, el envío de una imagen de la Inmaculada Concepción de María.

Para una mejor elección, su amigo le envió dos imágenes.

En el mes de mayo de 1630, las imágenes de la Virgen llegaron al puerto de Buenos Aires procedentes de San Pablo y, acondicionadas en sendos cajones, fueron colocadas en una carreta.

Luego de tres días de viaje, la caravana a la cual se incorporó la carreta hizo un alto a 5 leguas de la actual ciudad de Luján, en el paraje de Zelaya, para pernoctar en la Estancia de Rosendo de Trigueros.

Al día siguiente, ya dispuestos a continuar la marcha, los bueyes no consiguieron mover la carreta. Después de intentos fallidos, bajaron uno de los cajones y los bueyes iniciaron la marcha sin dificultad. Intrigados por el contenido del cajón, encontraron al abrirlo una imagen pequeña (38 cm de altura) de arcilla cocida que representaba la Inmaculada Concepción. Los creyentes interpretaron el hecho como providencial, y entregaron la imagen para su custodia a don Rosendo de Trigueros, el dueño de la casa ubicada en la actual localidad de Zelaya.

La segunda imagen, que representaba a María con el niño en sus brazos, llegó a destino, y en 1670 se le construyó un santuario donde se la veneró bajo la advocación de Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa.

Enterados del hecho, muchos vecinos acudieron a venerar la imagen y, al crecer la concurrencia, don Rosendo le hizo construir una ermita donde permaneció desde 1630 hasta 1674.

Se la llamó la Virgen Estanciera y la Patroncita Morena. Manuel era un pequeño esclavo que venía con la caravana y fue testigo de lo sucedido; viendo su patrón el amor que demostraba a la Virgen, lo destinó al exclusivo cuidado de la imagen, lo que hizo hasta su muerte. Se encargaba del orden en la ermita y de los vestidos de la Virgen, dirigiendo los rezos de los peregrinos. Al fallecer don Rosendo, su estancia quedó abandonada, pero Manuel continuó, con constancia, el servicio que se había impuesto.

Es de señalar que en el lugar donde los bueyes no se movían si la Virgen seguía en su interior, conocido como ‘Lugar del milagro’, se emplazó un convento y una pequeña capilla de adobe y piso de tierra -que puede visitarse- que recuerda a aquella ermita que se erigiera como primer santuario.

Ante la soledad de la imagen de la Virgen, una vecina, Ana de Matos, viuda del capitán español Marcos de Sequeira y propietaria de una estancia ubicada sobre la margen derecha del río Luján, le solicitó al administrador de la estancia del fallecido don Rosendo la cesión de la imagen de la Virgen de Luján. Ella le aseguró el cuidado y la construcción de una capilla «digna y cómoda», facilitando la estadía de los peregrinos. Juan de Oramas, el apoderado, aceptó la oferta y doña Ana de Matos le pagó por la cesión de la imagen.

Feliz de haber logrado su propósito, la instaló en su oratorio, pero a la mañana siguiente, cuando se dirigió ahí para rezar, descubrió con asombro y angustia que la Virgen no estaba en su altar. Al buscarla se la encontró en el «Lugar del Milagro». Se pensó que Manuel, su cuidador de siempre, la había trasladado.

Ello ocurrió varias veces hasta que enterado del hecho, considerado milagroso, el obispo de Buenos Aires fray Cristóbal de Mancha y Velazco, y el gobernador del Río de la Plata, don José Martínez de Salazar, organizaron el traslado de la imagen, acompañada por la Señora Ana y Manuel.

En 1886, el padre Salvaire presentó al papa León XIII la petición del episcopado y de los fieles del Río de la Plata para la coronación de la Virgen. León XIII bendijo la corona y le otorgó Oficio y Misa propios para su festividad. La coronación se realizó en mayo de 1887.

El primer santuario dedicado a Nuestra Señora de Luján se inauguró el 8 de diciembre de 1763 y en él hicieron profesión de fe y se encomendaron buena parte de los próceres argentinos durante la época de la emancipación: Manuel Belgrano, José de San Martín, Cornelio Saavedra, Domingo French, Nicolás de la Quintana, José Rondeau, Juan Martín de Pueyrredón, Ramón Balcarce, Martín Rodríguez, Estanislao Soler, Manuel Dorrego, y otros líderes y caudillos de la independencia le tributaron el homenaje de su reconocimiento.

La historia recuerda que en 1816, luego del cruce de los Andes y de liberar al pueblo chileno, y antes de embarcarse para iniciar su campaña al Perú, el general José de San Martín visitó el Santuario de Luján para encomendarse a Nuestra Señora. Y que en 1823, de regreso de la gesta libertadora volvió a visitar el Santuario de Luján y dedicó a la Virgen María una de sus espadas.

Desde entonces, miles de argentinos y turistas la veneran en visitas diarias a la basílica en Lujan. Entre los hechos que se recuerdan es la promesa en 1986 de la Selección Nacional de fútbol, a pedido de su director técnico, Carlos Bilardo, ante el Mundial de fútbol.

En 1930 se cumplieron 300 años de la llegada de la imagen a la Argentina. A principios de ese año, el obispo diocesano de La Plata y de Luján, monseñor Francisco Alberti, solicitó en nombre conjunto de los episcopados argentino, uruguayo y paraguayo al papa Pío XI, la declaración oficial de la Virgen de Luján como patrona de las tres Repúblicas.

Este viernes en Luján se realizará una misa en la Basílica. Se realizará el cambio de manto de la Virgen Inmaculada, que data de 1630 cuando la carreta no siguió su marcha y  luego fuese cuidada por Manuel.

Basílica de Nuestra Señora de Luján.

El 5 de octubre, el mismo obispo platense (en ausencia del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Bottaro, postrado por la enfermedad), asumió la representación de todos los arzobispos y obispos de las tres naciones y proclamó por bula de Pío XI, del 8 de setiembre de 1930 patrona de la Argentina, Uruguay y Paraguay a la Virgen de Luján.

El 15 de octubre de 1934, el cardenal Eugenio Pacelli (luego fue papa Pío XII) declaró a «Nuestra Señora de Luján» patrona oficial del XXXII Congreso Eucarístico Internacional.

En 1944 fue declarada patrona de las rutas argentinas y en 1948 de los Ferrocarriles Argentinos, en cuyas estaciones se multiplicaron las imágenes entronizadas de la Virgen. El 3 de junio de 1946 fue declarada patrona de la Policía Federal Argentina. También era patrona del ex-Consejo Nacional de Educación.

También la han visitado Juan Pablo II y Francisco. Este último en su condición de Cardenal Jorge Bergoglio, como primado de la argentina.

Desde marzo ultimo cuando se desató la pandemia en nuestro país, miles y miles de personas la veneran y rezan pidiendo por la erradicación del coronavirus.

Capilla del Milagro en Zelaya

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