En Tandil se registraron 10 casos de triquinosis

El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires alertó sobre 10 casos de triquinosis por consumo de consumo de chorizos secos elaborados en forma ilegal.

La institución que nuclea a los profesionales señala que » El control bromatológico de los alimentos es una tarea silenciosa y poco visible, que sin embargo tiene una enorme importancia en la salud pública. Recientemente, la Secretaría de Salud del Municipio de Tandil confirmó el diagnóstico de diez casos de triquinosis en humanos por consumo de chorizos secos producidos de manera ilegal. La aparición de estos brotes deja de manifiesto, nuevamente, la dificultad y debilidad de las inspecciones, los controles bromatológicos, desinformación y negligencia de quienes comercializan sin los recaudos sanitarios correspondientes».  

La denuncia agrega que «Los veterinarios tienen en este ámbito de competencia una tarea por demás importante: velar por la salud de la población que consumirá productos de origen animal».
A nivel nacional, el Senasa tiene serias limitaciones para la fiscalización sanitaria; la Provincia no cuenta con suficientes inspectores zonales y aun con la asistencia de los Veterinarios de Registro, la cobertura es deficitaria, agrega el Colegio bonaerense. “Con solo decir que apenas llega a unos 50 inspectores zonales del Ministerio de Asuntos Agrarios y los Veterinarios de Registro son unos 200 y el total aproximado de las plantas procesadoras de alimentos de distinto volumen que tienen domicilio provincial son alrededor de 1000. Los números hablan por sí solos”, afirma el Dr. Mario Carpi, Presidente del Colegio de Veterinarios Provincial.
En los municipios la situación se presenta de manera similar ya que las inspecciones  bromatológicas suelen ser cumplidas, en la mayoría de los casos, por paratécnicos poco capacitados y sin la noción de la responsabilidad que implica la toma de decisiones en la tarea que desarrollan: “En todos estos niveles no solo faltan agentes calificados y planificaciones pertinentes sino que lo que realmente falta es la decisión política de llevar a cabo este mandato básico de su función”, continúa Carpi.
En este contexto, resulta fundamental evitar los controles aislados y lograr homologar las normas que permitan una vigilancia alimenticia más eficaz, además de continuar trabajando sobre la capacitación de profesionales responsables dentro de los municipios, para cada proceso de vigilancia en la cadena del cerdo y reforzar las inspecciones bromatológicas correspondientes.
El seguimiento de medidas higiénico sanitarias, el diagnóstico de la parasitosis en tejidos comestibles a través de las técnicas directas más sensibles y la concientización a partir de capacitación y acceso a información de los actores involucrados, son las herramientas más importantes para controlar la enfermedad en los animales y el hombre, concluyen los médicos-veterinarios
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