
En las primeras horas de aquel jueves 30 de mayo de 2024, la comunidad nuevejuliense recibió con profundo pesar la noticia del fallecimiento de Néstor Ferrario, un hombre cuya vida estuvo marcada por el deporte, la enseñanza y el compromiso humano. Tenía 82 años y detrás suyo dejaba una trayectoria excepcional que trascendió generaciones.
Nacido el 15 de agosto de 1941 en Carlos María Naón, Ferrario comenzó su camino en el boxeo a los 17 años bajo la tutela del reconocido entrenador Manuel Tejeiro. Desde entonces inició una carrera que lo llevó a disputar 84 peleas, construyendo una sólida reputación dentro del deporte de los puños.
Pero su pasión deportiva nunca se limitó al boxeo. Néstor Ferrario fue un verdadero atleta integral, destacándose también en fútbol, básquet, pato, motociclismo, tenis y ciclismo. En el fútbol llegó a vestir la camiseta de la tercera división de Racing Club, institución de la cual fue hincha apasionado durante toda su vida.
Aunque era un amante del automovilismo y llegó incluso a coleccionar algunos vehículos, nunca practicó esa disciplina de manera competitiva. Su vínculo con el deporte siempre estuvo relacionado con el esfuerzo, la dedicación y la formación humana.
Uno de los capítulos más importantes de su vida fue la creación del gimnasio Ferrario, espacio que con el tiempo se transformó en un verdadero emblema del deporte local. Hace casi una década, el lugar pasó a llamarse “Clan Ferrario”, convirtiéndose en un centro de entrenamiento y contención para cientos de jóvenes de Nueve de Julio y la región.
Allí no solo se enseñaba boxeo. Ferrario transmitía valores. Disciplina, respeto, perseverancia y solidaridad eran parte cotidiana de cada entrenamiento.
Su enorme compromiso social quedó reflejado en una tarea pocas veces vista: entrenó de manera gratuita a más de 400 boxeadores, ayudando a numerosos jóvenes a encontrar en el deporte un camino de crecimiento personal.
Ese trabajo desinteresado tuvo reconocimiento institucional. En 2017 fue declarado “Ciudadano Distinguido” del partido de Nueve de Julio por el Concejo Deliberante. Anteriormente, también había sido reconocido por el Senado bonaerense como “Deportista Destacado”.
Incluso en sus últimos días, el boxeo seguía ocupando un lugar central en su vida.
El fin de semana previo a su fallecimiento, el gimnasio Ferrario vivió uno de sus momentos más gloriosos cuando Franco “Panterita” Rodríguez se consagró Campeón Argentino Superligero en Río Cuarto.
La noticia del triunfo llegó hasta la habitación del Hospital Julio de Vedia, donde Ferrario permanecía internado. Su estado de salud le impidió acompañar personalmente a su pupilo, aunque quienes estuvieron cerca aseguran que recibió aquella consagración con enorme emoción y orgullo.
La partida de Néstor Ferrario dejó un vacío imposible de llenar dentro de la comunidad nuevejuliense. Sin embargo, su legado continúa vivo en cada deportista que formó, en cada consejo que brindó y en cada rincón del gimnasio que lleva su nombre.
Quienes lo conocieron coinciden en definirlo como una gran persona, generosa, humilde y comprometida, alguien que hizo del deporte una herramienta para transmitir valores y construir comunidad.
Su gimnasio se convirtió durante años en un espacio de contención y aprendizaje, donde el deporte funcionó como herramienta de inclusión y crecimiento personal. Allí, Ferrario enseñó que los verdaderos triunfos no siempre llegan con medallas o cinturones, sino con el esfuerzo cotidiano y la dignidad con la que se enfrenta la vida.
A dos años de su partida, el recuerdo de Néstor Ferrario permanece intacto. Porque hay personas que dejan marcas profundas, y él fue, sin dudas, una de las más importantes en la historia deportiva de Nueve de Julio.
Colaboración de Walter Zárate para Cadena Nueve


