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Escuela para Padres: Criar también es educar el cerebro para fortalecer la salud emocional de los chicos desde casa

La psicóloga Sofía Guaragna explicó cómo los vínculos, el juego, el movimiento y las experiencias cotidianas pueden influir directamente en el desarrollo neurológico infantil en el ciclo de los martes en 'Despertate', para propuso recuperar el tiempo compartido, reducir el exceso de pantallas y comprender que muchas herramientas de bienestar pueden construirse desde la infancia

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En una reflexiva charla emitida en el segmento “Escuela para Padres” del programa Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, la Lic. Sofía Guaragna desarrolló una mirada profundamente humana sobre la salud mental infantil, el rol de las familias y la posibilidad de “entrenar” emocionalmente el cerebro de los niños mediante hábitos saludables y experiencias positivas.

La profesional planteó desde el inicio una idea que atravesó toda la exposición: la medicación no debería ser la primera respuesta ante los problemas emocionales o conductuales, sino una herramienta que llegue después de haber intentado fortalecer recursos internos y ambientales.

“Desde que empecé a estudiar y a leer, pienso que la medicación tiene que ser el último recurso antes de probar que una persona pueda conocer su mente, su cerebro y entender cómo funciona”, expresó.

Aclaró además que esto no implica negar la importancia de psiquiatras, psicólogos o tratamientos médicos, sino comprender que muchas veces existen posibilidades preventivas que comienzan en casa, en la escuela y en la vida cotidiana.

El cerebro infantil y las experiencias repetidas

Durante la charla, Guaragna retomó una idea clásica vinculada a la estimulación temprana y al desarrollo infantil: los primeros años de vida son decisivos en la construcción emocional y neurológica.

“Si nosotros estimulamos correctamente a un niño y prestamos atención a las cosas adecuadas desde pequeño, eso deja huellas reales en su cerebro”, explicó.

A partir de allí desarrolló cómo funcionan algunos neurotransmisores —sustancias químicas que intervienen en las emociones, la motivación y el bienestar— y de qué manera ciertas actividades simples pueden favorecer su liberación natural.

La licenciada remarcó que muchos medicamentos psiquiátricos actúan justamente regulando estos neurotransmisores, por lo que conocerlos también permite comprender cómo generar bienestar de forma preventiva.

Dopamina: la satisfacción de lograr cosas simples

Uno de los primeros neurotransmisores mencionados fue la dopamina, relacionada con el placer, la motivación y la sensación de recompensa.

Según explicó, el cerebro infantil responde positivamente cuando el niño logra pequeñas metas por sí mismo. Tender la cama, ordenar juguetes, completar tareas o aprender algo nuevo son acciones aparentemente simples pero muy valiosas para el desarrollo emocional.

“Cuando un chico logra hacer algo solo aparece enseguida una sonrisa. Eso genera motivación y bienestar”, señaló.

También habló del impacto negativo de los estímulos rápidos y permanentes, especialmente las pantallas y las redes sociales.

“La dopamina de las redes es de corta duración. El cerebro se acostumbra a necesitar cada vez más estímulos rápidos y pierde profundidad”, advirtió.

En contraposición, destacó actividades de larga duración como leer, cocinar, pintar, tocar instrumentos o compartir juegos familiares.

Oxitocina: el poder de los abrazos y la presencia

Otro de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando abordó la oxitocina, conocida popularmente como “la hormona del amor”.

Guaragna explicó que este neurotransmisor está vinculado al contacto físico, la confianza, el apego y la regulación emocional.

“Los abrazos, las miradas, el contacto visual y la presencia real tienen efectos concretos en el cerebro”, afirmó.

Relacionó especialmente este tema con la maternidad y la lactancia, describiendo cómo madre e hijo logran regularse mutuamente a través del vínculo.

Pero además trasladó este concepto al ámbito escolar y cotidiano.

“Muchas veces un niño no necesita un grito sino que alguien se acerque, lo mire, le tome la mano y le pregunte qué le pasa”, sostuvo.

En ese sentido, defendió el enorme trabajo emocional que realizan docentes y cuidadores frente a niños y adolescentes cada vez más sobreestimulados.

La importancia de regular sin violencia

Uno de los ejes más fuertes de la charla fue la idea de abandonar formas autoritarias de crianza para construir vínculos más respetuosos.

Guaragna reconoció que todos los adultos pueden enojarse, perder la paciencia o equivocarse, pero diferenció eso de la violencia verbal o emocional.

“Criar con respeto no significa no poner límites. Significa no humillar, no invadir y poder pedir perdón cuando uno se equivoca”, explicó.

También planteó que muchos niños considerados “problemáticos” en realidad están buscando regularse emocionalmente.

“A veces un chico que corre, hace chistes o no obedece no está desafiando: está buscando bajar la tensión o encontrar un clima emocional más seguro”, reflexionó.

Serotonina: descanso, creatividad y conexión con la naturaleza

Otro de los neurotransmisores desarrollados fue la serotonina, vinculada al ánimo, el descanso y la ansiedad.

La profesional destacó la importancia de:

  • dormir bien,
  • alimentarse saludablemente,
  • pasar tiempo al aire libre,
  • realizar actividad física,
  • crear,
  • imaginar,
  • y sostener rutinas más lentas.

Incluso contó una experiencia personal que realiza con su hijo: el “tablero de visión”, una actividad donde los niños recortan imágenes de revistas sobre aquello que desean o imaginan para su futuro.

“Los chicos necesitan crear, proyectar y jugar. No solamente consumir contenido que hizo otro”, expresó.

También insistió en que muchas veces las familias sienten que “no tienen tiempo”, pero aclaró que muchas de estas propuestas no requieren grandes recursos económicos ni estructuras complejas.

“A veces alcanza con una revista, una tijera y sentarse un rato juntos”, resumió.

Endorfinas y juego: una necesidad biológica

En el tramo final de la entrevista, Guaragna habló sobre las endorfinas, relacionadas con el alivio del dolor y el bienestar general.

Por eso insistió en la importancia del movimiento, el deporte, el juego libre y las actividades recreativas.

En diálogo con el conductor, destacó además el valor de los espacios comunitarios y recreativos que existen actualmente para niños y familias, especialmente aquellos donde se prioriza el juego compartido y la socialización sin pantallas.

“Los chicos necesitan moverse, explorar, ensuciarse, compartir y jugar. Eso también regula el cerebro”, sostuvo.

“Los niños pueden entrenarse para la vida”

Hacia el cierre, la licenciada dejó una de las frases más contundentes de toda la conversación:

“Si un niño crece repitiendo experiencias positivas, afectivas y saludables, después las va a buscar solo. Se entrena para la vida”.

La reflexión final dejó una idea clara: el desarrollo emocional no depende únicamente de tratamientos o diagnósticos, sino también de pequeños hábitos cotidianos que construyen seguridad, autoestima y bienestar desde los primeros años.

La charla abrió además una discusión cada vez más presente entre profesionales y familias: cómo recuperar el tiempo compartido, el juego, la conversación y la conexión humana en una época atravesada por la hiperconectividad, las pantallas y el ritmo acelerado de la vida cotidiana.

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