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Mach 5 parecía demasiado

Escribe para Cadena Nueve, jorge Suevus

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Contar con ventaja fue una ventaja. Parece redundante, pero fue común notar que, el paradigma anterior (globalista), se trataba de contar con “codos afilados” para aprovechar oportunidades para vivir mejor y, a la pasada, demostrar que uno era mejor que los demás. La incapacidad de muchos de los que accedieron, no les permitió notar que no eran los codos los que posibilitaban sus avances sino los recursos de los que dejaban en el camino (como hace China: subsidia los productos chinos en el exterior para depredar las industrias de los países que importan sus productos, a costa del bienestar de su pueblo -les quita el 40% de sus ingresos y destruye su mercado interno; por eso el FMI le pidió a China que comience a crecer a costa de hacer crecer su mercado interno) que, a su vez, les permitía demostrar por contraste la diferencia de aquella superioridad (como hacen los Chinos: se venden al público como más eficientes pero es porque no necesitan hacer costos porque el Partido Comunista Chino subsidia su producción con los ingresos de los trabajadores chinos).

El paradigma actual (nacionalismo) requiere de sofisticaciones no aptas para sandeces. Cada decir táctico tiene que coincidir con el horizonte estratégico. Ahí el problema de la comunidad que, por el fracaso de la educación, confunden lo táctico con los resultados: cada corteza de un árbol no es más que una corteza de un árbol sin el recurso del método intuitivo para estimar que, luego de muchos árboles, tal vez no se trate de un árbol sino de un bosque o de una selva.

Es notorio en los intelectuales de distintas partes del mundo y de las disciplinas en general respecto de lo que está ocurriendo a escala global. Ni los modelos de IA alcanzaron aún el entrenamiento requerido para descifrar tantos cambios.

Claro que no solo no se trata de inteligencia artificial.

Se trata de inteligencia humana: por eso Gentile habla estratégicamente de simples pasos tácticos (y su entorno y oposición tuercen las cejas porque para ellos no hay futuro, solo aquí y ahora, solo pasos tácticos) o Messi acepta el juego con Trump o Trump suma al juego a Messi (y lo hace notar). Es cierto que también suma a Milei, pero en términos estratégicos: para hacerle notar a la Argentina que tiene destino como americana pero que tendrá que deshacerse de China, mientras Estados Unidos se deshace de Inglaterra (de Canadá y Malvinas) y se deshace de Dinamarca (Groenlandia), como se deshizo de China en Panamá y, muy pronto, de Perú (puerto de Chancay).

Hombres y mujeres comunes que no se dejan llevar de la nariz por el bolsillo o el puesto que ocupan.

Mientras, el mundo, acelera su paso.

El jueves Black Rock restringió la posibilidad de las empresas de llevarse su dinero: bloqueando dos billones de dólares.

El nacionalismo necesita resolver con una crisis financiera la disolución de activos (burbuja financiera y bitcoins) financieros hasta alcanzar niveles acordes a la cantidad de productos en galpones y góndolas más la capacidad de producción (y patrimonial del sector privado).

Es decir: disolver la volatilidad generada financieramente para que sea acorde al capital productivo.

Culpan los analistas a la guerra en Ucrania o a la guerra en Irán, pero se trata de otra cosa.

Se hará notorio cuando esas guerras finalicen (no resta mucho más tiempo de guerra) porque dejará de haber 100 personas con la misma riqueza que 4000 millones de personas.

Y, como está ocurriendo en Argentina, dejará de notarse que al que le va bien es porque se esforzó para que le vaya bien: porque se trataba de codos afilados (propios o de entornos que no dejaron que lo noten sus beneficiarios).

Porque se trata de conocimiento y el conocimiento se construye colectivamente: por ejemplo, bombas hipersónicas como las rusas, con universitarios y ejércitos incorruptibles que trabajan con precisión para toda la comunidad. Como lo está haciendo Estados Unidos bajo su comandante en jefe Donald Trump. Como lo hace Kim Jong-un en Corea del Norte, con una ciencia del próximo siglo.

Es decir, ya no se trata el mundo de líderes abogados o políticos: se trata de empresarios o aquellos con formación en física y en matemáticas. Se trata de un mundo riguroso: sin posibilidades de generar apariencias engañosas. Aunque Milei siga en dirección contraria: tratando de hacerse de “amigos” en la Justicia a través de jugar una carta de desesperación con Mahiques que, no podrá ir muy lejos, porque no tiene margen el marco teórico del globalismo.

Trump se reunió con presidentes latinoamericanos en Florida para trazar con claridad objetivos estratégicos. Milei, por ejemplo, solo escuchará objetivos tácticos porque sigue con sus ideas globalizadoras de una China que siga prestándoles dinero y trayendo baratijas que destruya empresarios y capital nacional (a pesar de escuchar en esa reunión respecto de que no hay lugar para China en Argentina ni en América y que la guerra contra Irán sea para que no pueda proveer a China de petróleo barato).

El jueves, llega el Secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio, para fortalecer los lazos que tienen que ver con los objetivos estratégicos (del párrafo anterior).

Además, esta semana es crucial para los mercados financieros y las turbulencias, que no son las de las guerras, y tienen estatura de tsunami.

No está demás mencionar que Milei y Caputo tienen todo atado con hilos invisibles (como no son industrialistas, no notaron que podrían haber “atado, todo, con alambres”), así que la exposición de nuestro país es la peor imaginable. En un contexto en el que los bancos (la mora de las familias impactó en el sistema financiero) argentinos perdieron la posibilidad de devolver los depósitos a los depositantes, porque fueron obligados a prestárselos al gobierno nacional. El Grupo Financiero Galicia (incobrabilidad por 770 millones de pesos), Supervielle, Macro y Naranja dan la nota.

De cualquier manera, estamos en condiciones optimistas, porque Gentile, Messi y Cadena Nueve no necesitan aprender el juego que el nacionalismo industrialista exige: así que, cuando las olas parezcan demasiado enormes, confiemos con esperanza porque ciertas finalizaciones solo anticipan un muy buen comienzo de un mundo amigable para la humanidad.

Porque no es por las guerras lo que ocurre: es porque los industrialistas le dijeron basta a los banqueros (y a los narcotraficantes).

Y dieron la orden a los bancos de cambiar sus carteras crediticias: que no sean más para el consumo.

Que las carteras crediticias sean dirigidas a la producción: o que los banqueros se dediquen a otra cosa (no imagino aún, en los bancos, polirrubros).

Sí es fácil notar que la velocidad de la luz del trabajo es más rápida que la velocidad de la luz de la torpeza de vivir de rentas financieras.

 

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