En el marco del Día del Trabajador, la comunidad vivió una profunda jornada de fe con la celebración en honor a San José Obrero, patrono de los trabajadores en la capilla que honra su nombre en Gardel 350, en el barrio Fonavi I, y que estuvo completamente colmada de devotos que participaron de la santa misa presidida por el obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi.
Durante la homilía, el obispo reflexionó sobre el valor del trabajo y su vínculo con la obra creadora de Dios. “Dios nos regaló un mundo bueno y maravilloso, pero quiso que nosotros pongamos nuestras manos para que ese mundo alcance la perfección. A nosotros, por nuestro trabajo, nos toca colaborar con la obra creadora de Dios”, expresó.
En ese sentido, remarcó que cada tarea realizada con esfuerzo y honestidad tiene dignidad. “Todos los trabajos honestos son dignos. No hay ningún trabajo que pueda resultar humillante. Lo que hace falta es que pongamos mucho amor en lo que hacemos”, señaló ante los presentes.
Asimismo, pidió especialmente por quienes hoy atraviesan la difícil situación de no tener empleo. “Vamos a pedirle al Señor el don del trabajo para todos. Que ninguna persona, ningún joven y ninguna familia se quede sin trabajo”, manifestó.
Uno de los momentos más significativos de la celebración se vivió al final de la eucaristía, cuando todos los sacerdotes impartieron la bendición sobre las manos de los fieles, en un gesto simbólico que representó la bendición de las herramientas y del esfuerzo cotidiano de cada trabajador.
Previamente a la misa, los fieles participaron de una procesión por las calles portando la imagen de San José Obrero, en una muestra de fe y devoción que acompañó esta jornada especial.
La celebración concluyó con un mensaje de esperanza y compromiso: vivir el trabajo con dignidad, amor y fe, siguiendo el ejemplo de San José Obrero, reconocido por la Iglesia como modelo de trabajador, esposo y padre de familia.


Una procesión en honor a San José Obrero precedió la misa presidida por el obispo Ariel Torrado Mosconi
Con cánticos, oraciones y una profunda muestra de fe, la comunidad de la Capilla San José Obrero recorrió las calles del barrio antes de participar de la Santa Misa celebrada por el obispo de la diócesis, Monseñor Ariel Torrado Mosconi, en el marco de las celebraciones por el Día de San José Obrero.


En una emotiva jornada de fe y devoción, fieles de la Capilla San José Obrero participaron de una procesión por las calles del barrio previa a la misa central presidida por el obispo de la diócesis, Monseñor Ariel Torrado Mosconi.
La convocatoria reunió a vecinos, familias y miembros de distintos grupos parroquiales que acompañaron la imagen de San José Obrero en una caminata cargada de oración, reflexión y cantos religiosos. Durante el recorrido, se elevó la imagen del santo patrono de los trabajadores mientras los presentes expresaban su alegría con cánticos como “¡Viva San José! ¡Viva San José Obrero!”.
La procesión comenzó con una oración comunitaria en la que los fieles pidieron perdón por sus pecados y renovaron su compromiso de fe. También se destacó la figura de San José como ejemplo de humildad, trabajo y amor familiar.
Uno de los momentos más significativos fue la lectura de un fragmento de la carta apostólica “Con corazón de padre” del Papa Francisco, donde se recordó que San José fue un trabajador honesto que enseñó a Jesús el valor, la dignidad y la alegría del trabajo.
Durante las distintas estaciones de oración, los presentes elevaron peticiones por quienes no tienen empleo, por los trabajadores y por las familias que atraviesan dificultades económicas. A cada intención, la comunidad respondió con fuerza: “Por San José Obrero, escúchanos Señor”.
Asimismo, se realizaron plegarias por los más necesitados, los enfermos, los ancianos, los migrantes y las personas en situación de vulnerabilidad, reafirmando el mensaje de solidaridad y compromiso cristiano con quienes más sufren.
Entre canciones religiosas y momentos de profundo silencio, los fieles también compartieron una oración especial a San José, inspirada en una plegaria que solía rezar el Papa Francisco en tiempos de dificultad.
La procesión concluyó frente a la capilla, donde quedó todo preparado para la celebración de la Santa Misa, presidida por Monseñor Ariel Torrado Mosconi, en una jornada que volvió a reunir a la comunidad en torno a la fe, el trabajo y la esperanza.
Es de destacar la participación de los vecinos y el clima de recogimiento vivido durante toda la celebración religiosa.




