
La música volvió a regalar una noche inolvidable durante la última de las tres muestras realizadas en junio por el profesor Fernando “Chapu” Astoviza junto a sus alumnos. El encuentro tuvo lugar en el bar ubicado en la esquina de Aita y Mitre, donde familiares, amigos y vecinos disfrutaron de un repertorio de grandes clásicos del rock interpretados por los jóvenes músicos.
Uno de los momentos más emotivos de la velada tuvo como protagonista a Pedrito Guazzaroni, de apenas 7 años, quien se sentó detrás de la batería para interpretar una chacarera con una sensibilidad y un entusiasmo que conmovieron a todos los presentes.
Pedro, un niño con síndrome de Down, demuestra que la música es mucho más que una actividad artística: es un camino de aprendizaje, expresión, integración y alegría. Sobre el escenario compartió la experiencia junto a la banda en vivo, recibiendo el cálido reconocimiento del público.
Detrás de ese crecimiento están sus padres, Carolina y Cristian, quienes impulsan con dedicación su formación musical convencidos de que este camino le permitirá fortalecer valores, construir amistades y encontrar, en el futuro, una herramienta para su desarrollo personal y, si así lo desea, también profesional.
Las muestras organizadas por Fernando “Chapu” Astoviza volvieron a poner de manifiesto el enorme valor de la educación musical como espacio de inclusión, esfuerzo y compañerismo. Cada uno de los alumnos aportó su talento interpretando reconocidos temas de rock, pero la actuación de Pedrito dejó una huella especial, recordando que cuando existen oportunidades, acompañamiento y pasión, la música no conoce barreras.
La ovación final fue el mejor reconocimiento para todos los participantes y, especialmente, para un pequeño baterista que, con apenas siete años, ya transmite desde su instrumento un inmenso amor por la música.



