El no paso democrático convertido en ciclo biológico de acceso al poder (también el judicial y legislativo) ejecutivo, fue conducido por décadas por caudillos (a veces de fuste, otras para lamentarse).
Ese mismo ciclo biológico parecía corregirse con la P.A.S.O. pero fue un no paso, dado que la presidente entonces, venía de ganar elecciones sin cesar, aunque apoyada en quien se las aguantaba, aunque no pretendía, como un césar.
Ella le ponía belleza y él el dinero necesario para que esa belleza fuera óptima.
Cuando se le acababan los cosméticos, ella recurría a beldades: altos y flacos (Cobos) y jóvenes (Lousteau), exitosos (Galluccio), con pergaminos encandilantes, pero también antiperonistas (Kicillof); tanto como mediadores con las letras de molde desde ideas alucinatorias (Alberto Fernández; acá el apellido hace consistir la metáfora de “alucinatoria” porque al ser el mismo apellido de ella, se habría propuesto como presidente a través de él).
A pesar de tantos pasos dados o no dados, va siendo notorio que la democracia como único sistema de convivencia posible: fue un cuento chino.
El problema que estamos teniendo es que el paradigma finalizado, globalista, necesitaba del cuento de la democracia. Pero el paradigma nacionalista vigente, requiere exclusivamente de sistemas democráticos para desarrollarse y para sobrevivir.
Por eso Trump clava la daga a la simulación: a la corona británica con el Rey Carlos III que tiene dependientes (Islas Malvinas, Gibraltar -la perdió a manos de Trump y Marruecos-, Caimán, Bermudas, Islas Vírgenes, Isla de Man, Jersey…); a la corona dinamarquesa, con Federico X también con dependientes (Groenlandia, Islas Feroe); tanto como los Países Bajos con Guillermo Alejandro, la corona de España con Felipe VI o la corona de Francia sin rey.
Claro, por eso el feminismo (brazo político del globalismo) odia a Trump: las dejó con el cuerpo desnudo a las coronas que sometían a las democracias con el cuento de la ley y la soberanía delegada en representantes.
Por eso el extravío en el Poder Judicial: ¿ahora quién manda? Se preguntan: porque era el derecho consuetudinario de quienes dominaban la birome fácil y el gatillo fácil. No tienen idea de cómo una Ley puede mandar por sí misma: también a jueces y fiscales.
En eso está el mundo, paso a paso, dirigiendo la proa, por primera vez en la historia de la humanidad hacia el horizonte.
Donde solo impera la ley.
Guste más o guste menos.
Mientras, en nuestro país, se disuelve el derecho de las costumbres institucionalizada sin abrirse paso la institucionalidad que respeta la ley.
Como lo demuestra la Intendente de nuestro distrito.
Y, tendríamos que aprender a apoyarla porque en el límite, como la recaudación fue destruida por el gobierno nacional (desde enero de 2014), en el límite, la recaudación va a alcanzar para darle de comer una ración diaria a casi sesenta mil habitantes o a cumplir con su rol institucional de ejecutar las partidas acordadas con antelación.
Y, en el límite, se nota quién ama y quien hace cualquier cosa.
Por las dudas: no tengo dudas que ella hasta cedería sus bocados si fuera necesario (si no estuviera ante cierta inanición: en la que se ocuparía de sobrevivir para asegurarse que llegáramos la mayoría de los sesenta mil, a la otra orilla).


