
El Día del Soltero, conocido en China como Guanggun Jie, surgió en 1993 en la Universidad de Nankín. En un principio, era una jornada creada por los estudiantes para celebrar el orgullo de estar soltero y restar importancia a la presión social que implica el matrimonio, especialmente entre los hombres.
La elección del 11 de noviembre (11/11) no fue casual: el número 1 representa a una persona sola, y la repetición de la cifra simboliza a varios solteros celebrando juntos su independencia. Por eso también se lo conoce como “Doble Once”.
En la sociedad china, donde el matrimonio es considerado un paso esencial y el control de natalidad durante décadas generó un marcado desequilibrio entre hombres y mujeres, muchos enfrentan grandes dificultades para encontrar pareja. Se calcula que actualmente hay más de 20 millones de solteros en China, lo que da cuenta del peso social que tiene este fenómeno.
Del orgullo personal al consumo masivo
Lo que comenzó como una jornada para reivindicar la soltería pronto se transformó en un verdadero hito comercial. Las grandes plataformas de comercio electrónico, especialmente Alibaba, vieron en el 11 de noviembre una oportunidad para impulsar las ventas.
En 2012, el gigante tecnológico registró oficialmente el término “Doble 11” como marca propia, y desde entonces los números no han dejado de crecer: de 5.800 millones de dólares en ventas en 2013 a más de 30.800 millones en 2018.
Hoy, el Día del Soltero se conoce como el “Black Friday chino” y mueve miles de millones en todo el mundo. Solo en Europa, se estima que esta festividad genera un volumen de ventas cercano a los 22.300 millones de euros.
El éxito del Día del Soltero no es casual. Las campañas publicitarias se han vuelto cada vez más creativas y agresivas, combinando descuentos, transmisiones en vivo y experiencias de compra virtual. Marcas globales de moda, tecnología y belleza se suman año tras año a esta tendencia que ya no distingue fronteras.
Así, una fecha que nació para exaltar el orgullo de estar solo terminó convirtiéndose en la mayor fiesta del consumo digital del planeta, demostrando que incluso la soltería puede ser un excelente negocio.


