Este 3 de junio se conmemoran 256 años del nacimiento de Manuel Belgrano, una de las figuras centrales de la independencia argentina. Abogado, economista, periodista, militar y creador de la Bandera Nacional, Belgrano nació en Buenos Aires en 1770 y dejó una huella indeleble en la construcción política y cultural del país.
Sin embargo, detrás del héroe público existió también una vida íntima marcada por relaciones amorosas, hijos nacidos fuera del matrimonio y secretos familiares que durante décadas fueron motivo de debate histórico. Hoy, diversos documentos y estudios permiten reconstruir con mayor claridad la historia de sus descendientes, especialmente la del coronel Pedro Rosas y Belgrano y la de Manuela Mónica del Corazón de Jesús Belgrano.
El romance con María Josefa Ezcurra y el nacimiento de Pedro Rosas y Belgrano
La historia se remonta a comienzos del siglo XIX. María Josefa Ezcurra, hermana de quien más tarde sería la esposa de Juan Manuel de Rosas, había quedado sola en Buenos Aires luego de que su marido regresara a España tras adherir a la causa realista.
En 1812, durante la campaña del Norte, María Josefa acompañó a Belgrano a Tucumán. Allí comenzó una intensa relación sentimental mientras el general encabezaba el Ejército Auxiliar del Norte y se preparaba para enfrentar a las tropas realistas.
Meses después, embarazada, María Josefa viajó hacia Buenos Aires pero se detuvo en Santa Fe. Allí, el 30 de julio de 1813, nació Pedro Pablo, fruto de su relación con Belgrano. La posterior aparición de su fe de bautismo en Santa Fe y otros documentos históricos fortalecieron la hipótesis de la paternidad del prócer.
El niño fue criado luego por Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra, quienes todavía no tenían hijos propios. Durante muchos años utilizó el apellido Rosas, firmando como Pedro Pablo Rosas.
Con el tiempo desarrolló una destacada carrera militar y política. Participó en campañas militares, administró estancias familiares y alcanzó el grado de coronel, pasando a la historia como Pedro Rosas y Belgrano.
Según la tradición familiar, fue el propio Rosas quien le reveló su verdadero origen en 1837, alentándolo a recuperar el apellido Belgrano como parte de su identidad.
El testamento que alimentó las certezas
Uno de los elementos más citados por los historiadores es el testamento dictado por Pedro Rosas y Belgrano antes de morir, en septiembre de 1863. Allí se habría presentado explícitamente como “hijo natural del general Manuel Belgrano”.
También resultaron fundamentales otros documentos posteriores: correspondencia familiar, registros civiles y la participación de Manuel Vega Belgrano como albacea, elementos que fortalecieron la aceptación historiográfica de ese vínculo.
Manuela Mónica, la otra hija de Belgrano
La segunda historia reconocida por numerosos investigadores es la de María Dolores Helguera, joven tucumana con quien Belgrano inició una relación hacia 1817.
De ese vínculo nació, el 4 de mayo de 1819, Manuela Mónica del Corazón de Jesús Belgrano. Para entonces, el general ya padecía graves problemas de salud y atravesaba los últimos meses de su vida.
Diversas cartas conservadas en el Archivo Mitre y documentos testamentarios de la familia Belgrano demostrarían que el prócer dispuso ayuda económica y protección para la niña tras su muerte.
Historiadores como Bartolomé Mitre, Enrique Mario Mayochi y Isaías García Enciso estudiaron la documentación vinculada a la descendencia de Belgrano y aportaron pruebas sobre la existencia de ambos hijos.
Un prócer entre la vida pública y los silencios de época
Belgrano murió el 20 de junio de 1820, en la pobreza y gravemente enfermo. Nunca reconoció públicamente a sus hijos, algo que los historiadores explican por las rígidas normas sociales de la época y el escándalo que implicaba entonces la existencia de hijos extramatrimoniales, especialmente cuando una de las madres aún estaba casada al momento de la concepción.
A más de dos siglos de aquellos hechos, nuevos estudios y documentos permitieron iluminar aspectos menos conocidos de la vida privada de uno de los hombres más importantes de la historia argentina.
Este nuevo aniversario de su nacimiento no solo invita a recordar al creador de la Bandera y héroe de la independencia, sino también al hombre detrás del prócer, atravesado por pasiones, responsabilidades y silencios que aún hoy siguen despertando interés histórico.



