La sífilis volvió a encender señales de alerta en el sistema de salud argentino. Con más de 55.000 casos registrados en 2025, la infección de transmisión sexual muestra un crecimiento sostenido en los últimos años y preocupa especialmente por su alta capacidad de contagio y, en muchos casos, por la ausencia de síntomas visibles.
En diálogo con Despertate, el programa líder de la mañana que se emite por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus, la infectóloga Marcela Lossa explicó que se trata de una enfermedad que “nunca dejó de existir”, aunque durante mucho tiempo se la percibió como algo del pasado. “Siempre hubo casos, pero en los últimos 10 años estamos viendo un aumento exponencial”, afirmó.
La especialista remarcó que la sífilis no está vinculada a la falta de higiene, sino que se transmite por contacto sexual sin protección con una persona infectada. “Es una infección muy transmisible. A diferencia de otras, con poco contacto ya puede contagiarse”, detalló.
Uno de los principales desafíos, según explicó, es que muchas veces la enfermedad pasa desapercibida. En su etapa inicial puede presentarse como una pequeña lesión o llaga —generalmente en genitales, boca o zona anal— que no siempre duele y que desaparece sola sin tratamiento. Sin embargo, la infección continúa avanzando en el organismo.
“Después pueden aparecer erupciones en la piel, sobre todo en el tronco, las palmas de las manos y las plantas de los pies, que no pican, por lo que muchas personas las confunden con alergias”, indicó. Incluso, en etapas más avanzadas, la bacteria puede diseminarse y generar cuadros más complejos como hepatitis, meningitis o síntomas similares a una mononucleosis.
Otro punto clave es que la sífilis puede atravesar períodos sin síntomas, lo que dificulta su detección. “Hay personas que nunca notan nada. Por eso el testeo es fundamental, incluso si uno se siente bien”, subrayó.
En ese sentido, Lossa hizo especial hincapié en la importancia de los controles durante el embarazo. El análisis de sífilis es obligatorio en personas gestantes, ya que la infección puede transmitirse al bebé y provocar consecuencias graves, como malformaciones o la pérdida del embarazo. No obstante, aclaró que con un diagnóstico a tiempo y tratamiento adecuado, el riesgo se reduce prácticamente en su totalidad.
“El tratamiento es muy sencillo y efectivo. Se hace con penicilina, uno de los antibióticos más antiguos, y permite curar la infección”, explicó. Además, señaló que aunque algunos análisis puedan seguir dando reactivos luego del tratamiento, eso no significa que la enfermedad continúe activa.
La médica también advirtió que el aumento de casos podría estar vinculado a una relajación en las medidas de cuidado. “Antes había mucho miedo al VIH, sobre todo en los años 90, cuando no había tratamiento. Hoy eso cambió y, en parte, hizo que se pierdan ciertos recaudos”, analizó.
Si bien destacó los avances en el tratamiento del VIH —que hoy permite a las personas llevar una vida plena e incluso reducir la transmisión—, insistió en que el preservativo sigue siendo la principal herramienta de prevención no solo para ese virus, sino también para otras infecciones de transmisión sexual como la sífilis, la gonorrea o el herpes.
Finalmente, recordó que existen centros de testeo rápido, gratuitos y confidenciales, donde se puede acceder al diagnóstico sin orden médica y obtener resultados en pocos minutos. “Hacerse el test, consultar ante cualquier duda y usar preservativo son las claves para frenar este problema”, concluyó.
El mensaje es claro: la sífilis tiene cura, pero detectarla a tiempo es fundamental. La prevención, el acceso al diagnóstico y la información siguen siendo las herramientas más efectivas para evitar su propagación.



