
La Inteligencia Artificial depende de la Inteligencia Humana: aquella proporciona el mapa de posibilidades del pensamiento, esta es el territorio de acción que, desde la acción, aporta las posibilidades de aquella.
Trump y Putin delinearon un paradigma para todos los pueblos del mundo. Dicen, para la mayoría de las naciones del mundo.
Por eso lo llamamos: nacionalismo.
Un nacionalismo de pueblos nuevos, como son los pueblos de América.
En el horizonte estratégico requiere de un mundo en paz.
Paz, para que la logística sea óptima, profusa, barata (con energía barata: haciendo costos, más una ganancia justa, que posibilite inversiones, para más y mejor logística -en círculo virtuoso).
Paz, para ocuparse de la mayor producción de bienes y servicios, cada pueblo de cada Nación (casi), del mundo.
La excepción es China: fue la locomotora del globalismo perimido.
Trata de erguirse a través de Inglaterra (a esta altura, ex potencia militar), y de Europa, cuya comunidad (económica) retrocede a pasos agigantados, empobreciéndose.
Alemania retrocede replanteándose su vínculo con las armas, que junto a las de Europa, se mal utilizan para que Ucrania se defienda de las operaciones especiales que Rusia aplica para desnazificarla y, a la pasada, evitar la demora del auge del nacionalismo.
Irán trató de beneficiar al globalismo y China aprovecharse de ella, mientras Inglaterra hace lo propio a través de Israel, para evitar juntas, la constitución de un Estado Palestino.
Trump, define el horizonte y espera cuando es posible esperar.
Israel está destruida y debilitada con relación a la ventaja que supo ejercer en Medio Oriente.
Irán, como Zelensky, juegan con fuego. Trump (“el que avisa no traiciona”), define: “¡La única razón por la que [los iraníes] siguen vivos hoy es para negociar!”.
En América, México se acomoda por estimar mejor que ninguno el horizonte: produce su propia ciencia (no tiene a sus científicos filmando algas, con cámaras extranjeras, en submarinos extranjeros y mares de otros lares), mientras su ingeniería produce materiales y tecnología novedosa a partir de esa ciencia.
Sus fuerzas armadas se actualizan, se articulan integralmente, mientras modernizan las fuerzas de seguridad urbana.
Y, espera (México), el próximo paso de Trump: el bloqueo de los movimientos bancarios del narcotráfico. Letal para el narcotráfico: salvo que tengan cómo sostenerse vía trueque.
En nuestro país, Argentina, el presidente (como Zelensky y los globalistas -también, Kicillof: insiste con otro Partido, MD, mientras preside el PJ; mientras reclama nuevas canciones, contra un partido que tiene su doctrina), juega con fuego: cree que todos somos tontos. Tal vez tenga razón: el problema es que cree que Trump es tonto (como creía Maduro o el narcotráfico).
En línea con el industrialismo de aquel nacionalismo antedicho, nuestro Distrito avanza estratégicamente, aunque parecieran imposible pasos tácticos por recaudaciones paupérrimas (distrital y provincial, más los incumplimientos inconstitucionales del gobierno nacional).
Alcanza con notar la profusa agenda que genera la Intendente con funcionarias de altísima estatura, con compromisos que, ninguno, es “para la foto”.
Renueva el impulso institucional como si nuestro país ejerciera ya el nacionalismo: previene aportar más energía a través de la concesión del servicio de energía, articula a las instituciones que aúnan a empresas, comercios y pymes, las relaciona con las de otros distritos; traza debilidades, hace notar fortalezas; sitúa como cabecera de playa (sin ironía) para las inundaciones al distrito, ejerciendo las riendas hasta donde es posible; cuida de los accidentes de tránsito a nuestra gente, mientras se suma a ese esfuerzo el gobierno provincial (aunque, estos, “para la foto”).
No pierde la calma: su imagen se cuida únicamente a nivel humano. Respeta las cámaras de imágenes, pero sin más que lo necesario para comunicarse con nosotros a través de los medios.
Construye autoridad.
El globalismo desprecia y despreció el principio de autoridad.
Alcanza con tener a escasa distancia, a pocos en el mundo, para comenzar a aprender qué es eso que se llama autoridad.
Nuestro Papa Francisco, que solo es posible recordarlo.
A Trump y a Putin, tanto como a María José Gentile.
Construyendo un distrito que va siendo autoridad en la sección y la región.
Es necesario que el próximo paso lo den los partidos políticos: que abandonen el pelotero de “la agencia de empleos para no aburrirse en la vida y contar con ingresos” y se ocupen de estudiar qué es el horizonte estratégico y, si alguna vez la alcanzan a la Intendente, se pongan al servicio del distrito y menos al servicio de sus familias.
El nacionalismo es serio: de hecho, Brasil, otro vecino de nuestro país, acaba de hacer una alianza estratégica con Inglaterra, como el que tiene Chile (e intentó profundizar con China con el cableado marítimo).
Es imperioso crecer porque las distracciones traerán tambores de guerra. Salvo que noten que no solo no estamos distraídos, sino que además mostremos los dientes (organizados e integrados en objetivos estratégicos) y alineados con el nacionalismo. Por eso Estados Unidos, llamó la atención de Chile y despliega fuerzas armadas en Paraguay.
Porque como Nación, la Argentina tiene el futuro asegurado con Estados Unidos, sin comprendemos nuestro rol estratégico contra el globalismo.
Sin progresismo, sin anarquismo, sin neoliberalismo, sin socialdemocracia.
O con liberalismo o con peronismo. Ambos ponen en el centro de la mesa, lo mismo que el nacionalismo: el trabajo.
El liberalismo quiere todo para los empresarios.
Sin lugar para el marxismo, que quiere todo para el Estado.
El peronismo quiere la armonía entre los empresarios y los trabajadores.
Armonía que ejerce, sin ser peronista, tal vez como liberal, el gobierno distrital.
Tiene chances el distrito, apenas el país salga de las garras vacías de las recaudaciones, de liderar mucho.
Para aliviar la carga de la nota: como decían las abuelas, “no sé si existen las brujas, pero que las hay, las hay”.
Como el nacionalismo también es el de las religiones monoteístas, tal vez (vaya a saber uno), el cardenal Pironio y Jorge Bergoglio tanto como el Papa Francisco, tengan en la cuenta a Nueve de Julio.
Entre la inteligencia artificial, la estrategia, la política y la gestión no hay jerarquía formal posible: hay una coexistencia de niveles cuya articulación produce eficacia.
Al menos eso parece, cuando se recorren las notas de Cadena Nueve.


