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Homenaje a Martín Callegaro: A 23 años de su partida

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Sr. Director
Cadena Nueve

Me dirijo a ese prestigiso medio de comunicación a los fines de dar a conocer una recordación a un ex-intendente de Nueve de Julio.

En tiempos donde el ruido parece ganarle al diálogo y el “todos contra todos” fragmenta nuestras certezas, elijo hacer una pausa para recordar a un político peronista que muchos han guardado en un rincón de la memoria, pero que hoy se vuelve más necesario que nunca.

A 21 años de su fallecimiento, recordar a Martín Callegaro es volver al militante incansable, al hombre de acción que marcó un camino para construir, desde los valores y las convicciones, un Peronismo diferente. Martín fue, ante todo, un gran amigo de los nuevejulienses; un hombre que supo amalgamar el amor y la militancia, pensando siempre en el pueblo como el único destinatario de sus esfuerzos.

Su legado se define precisamente por aquellas virtudes que hoy se extrañan en la mesa de la política. Con solo 34 años, asumió la presidencia del Partido Justicialista en 2003, en un contexto de crisis profunda, y lo hizo sin las herramientas del protocolo o la rigidez de la burocracia. Su estilo fresco e informal era su mejor carta de presentación: despreciaba los honores vacíos y prefería el contacto directo, ese cara a cara que era su verdadero motor político.

Esa forma pacífica y resolutiva de ejercer el poder logró lo que hoy parece difícil: reconstruir la autoridad partidaria desde la cercanía. Martín transformó el vínculo entre la sociedad y la política, devolviéndole a esta su rol activo y transformador. Fue bajo su ala que la democracia recobró una intensidad nunca vista, abriendo las puertas para que militantes y adherentes protagonizaran sus propias listas, devolviéndole al peronismo sus rasgos fundantes y su capacidad de llevar adelante un proyecto integrador.

En estos días donde el movimiento a veces parece desdibujarse en disputas que nos alejan de la gente, la figura de Martín se vuelve un espejo donde deberíamos mirarnos para mejorar. Él no buscaba el protagonismo por el ego mismo, sino que entendía la política como un compromiso de solidaridad. Extrañamos su sencillez y su pragmatismo; esa calidad humana de quien no buscaba ser importante, sino ser útil.

Hoy no lo recordamos para sumarlo a una contienda, sino para aprender de su ejemplo. Ojalá su memoria nos ayude a entender que el único peronismo posible es aquel que, como el de Martín, vuelve a las fuentes para abrazar a su pueblo.

¡Hasta la victoria siempre, compañero!

Atte.

Eduardo Cerdeira
DNI 17.100.840

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