El distrito quedó huérfano de políticos, dirigentes de talla, capaces de dirigir el conjunto de las interacciones institucionales y económicas en general, al menos desde el último caudillo.
Cuyo reemplazo siempre fue de adolescentes adultos que solo notan de las palabras que expresan, lo que ellas denotan. Expresándose como entusiastas de centros de estudiantes de escuelas secundarias o centros de estudiantes universitarios.
La Intendente, dirige: a diferencia de cualquier otro en su cargo, (también ocurría en épocas de caudillos, aunque se resolvía el poder de otra manera), describe cuando lee. No lee por leer ninguna palabra: describe, explica, ordena… modifica la realidad apenas abre la boca para hablar.
Las utiliza, a las palabras como un bisturí: sin perder de vista en las incisiones que la piel y tejidos son necesarios antes de alcanzar los órganos, donde el filo cortante hasta tiene en cuenta la organización del quirófano y el equipo que la acompaña, pero también la institución en la que opera, el barrio, la ciudad, la relación con la jurisdicción o el gobierno nacional.
Elige el corte según el interlocutor: las fuerzas políticas, en general, son un enorme jardín de infantes; es notorio también en las autoridades en general. Palmario, cuando se acerca el misil… digo el micrófono de Cadena Nueve, que se acomodan como si fueran modelos en pasarelas, sin notar que la amabilidad del medio no es una invitación a mostrarse lindos, sino a expresarse dignos.
Elige, decía, a la comunidad como interlocutora: describe, explica, ordena, comanda desde el campo de batalla mientras lee el discurso situándolo como una simulación o práctica ante una emergencia. No pierde el tiempo, no deja que la comunidad pierda tiempo: respeta la falta de recursos intelectuales y prácticos del resto de los políticos.
Se nota que no está sola y cuenta con tenientes de talla: la subsecretaria de Producción, el subsecretario de Seguridad (que conoce el juego difícil pero también ese mismo juego desde la perspectiva política, tanto como lo que podría ocurrir si algo no resultara en el límite), importante para descuidar la Intendente su espalda.
Trata de hacernos tomar conciencia de la gravedad que vive el país y la provincia (recordemos que se están desplegando las dos crisis que se desplegaron por separado, una con Alfonsín, otra con De La Rúa, juntas), sin alarmarnos: haciéndonos notar que, si el país se pusiera vertical del lado de la proa, ella sostendría al distrito con musculatura eficiente.
Y, espero, la comunidad acepta ser parte del cuerpo de infantería para responder a la cadena de mando, de una comandante y sus tenientes, preparados para cualquier guerra.
Cierto es que sería más fácil si los que estaban en dicha Apertura de sesiones, dejaran de sonreír tan fácilmente: La Intendente sonríe por amabilidad, pero luego solo si algo produce sonrisa. No está pendiente de fotos ni micrófonos.
Está atenta, en tranquila tensión: protegiendo cada movimiento de cada nuevejuliense, aunque pareciera haber estado leyendo un discurso que era notorio escribía mientras hablaba.
El distrito de Nueve de Julio está en buenas manos y Cadena Nueve lo hace notar.


