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Radiografía de la conspiración: cómo las teorías sobre la final del Mundial inundaron las redes y transformaron la conversación pública

Un estudio analizó casi medio millón de publicaciones y detectó que las versiones sobre un supuesto "amaño" del partido crecieron exponencialmente después de la derrota de Argentina. La investigación revela cómo se construyen estas narrativas, quiénes las impulsan y por qué logran expandirse con tanta velocidad

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La derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial no solo dejó una profunda decepción deportiva. En las horas posteriores al partido se produjo un fenómeno de enorme magnitud en las redes sociales: una explosión de teorías conspirativas que intentaron explicar el resultado mediante supuestos acuerdos, presiones políticas y maniobras internacionales.

Así lo revela un informe elaborado por la consultora Reputación Digital, que analizó 490.890 menciones únicas publicadas entre el 12 y el 21 de julio en X, Facebook, Instagram, YouTube, TikTok, plataformas de streaming y medios de comunicación. El objetivo fue identificar qué teorías circularon, cómo evolucionaron y cuál fue la actitud de quienes participaron en la conversación digital.

La principal conclusión del estudio es contundente: la conversación conspirativa no explotó durante la final, sino después del partido. Mientras el día de la definición la mayoría de los mensajes se concentraban en el desarrollo deportivo, las 48 horas posteriores marcaron un cambio radical. La conversación sobre un supuesto “amaño” del encuentro se cuadruplicó y llegó a representar casi el 18% de todas las publicaciones relacionadas con el Mundial.

Del fútbol a la conspiración

El informe sostiene que la conversación atravesó dos etapas claramente diferenciadas.

La primera estuvo dominada por la polémica generada por la bandera de las Islas Malvinas exhibida por los jugadores argentinos tras la victoria frente a Inglaterra y el posterior pedido de sanciones impulsado desde el Reino Unido.

La segunda comenzó inmediatamente después de la derrota en la final frente a España. Allí el foco dejó de estar en el aspecto deportivo para concentrarse en explicaciones alternativas sobre el resultado: supuestos arreglos con la FIFA, presiones internacionales, investigaciones judiciales y hasta operaciones políticas comenzaron a mezclarse en miles de publicaciones.

Doce teorías distintas

Los investigadores identificaron doce teorías conspirativas diferentes circulando simultáneamente.

Las más difundidas fueron aquellas relacionadas con un supuesto robo arbitral, un presunto acuerdo para entregar la final y versiones que vinculaban la derrota con investigaciones judiciales sobre la Asociación del Fútbol Argentino.

En cambio, una de las hipótesis que mayor repercusión tuvo en algunos programas televisivos —las supuestas amenazas a familiares de los futbolistas— prácticamente no tuvo impacto en redes sociales, donde apenas registró 41 menciones durante todo el período analizado.

La teoría que más creció

Entre todas las versiones detectadas hubo una que sobresalió por encima del resto.

Se trata de la teoría denominada “Tapia entregó la final”, que, según el informe, prácticamente no existía antes del partido y multiplicó su circulación en apenas un día.

El estudio señala que pasó de 446 menciones el día de la final a más de 6.200 al día siguiente, acumulando posteriormente más de 11.100 publicaciones.

Además, los especialistas detectaron que esta narrativa presentó un nivel de automatización superior al promedio, un indicador compatible con campañas coordinadas de difusión en redes sociales.

Cómo se construyen las teorías

Uno de los aspectos centrales del trabajo explica el mecanismo mediante el cual se generan este tipo de narrativas.

Según el informe, ninguna de las teorías parte completamente de información falsa. Por el contrario, toman un hecho real y lo combinan con afirmaciones imposibles de verificar.

Como ejemplo, la investigación menciona la causa judicial existente contra dirigentes de la AFA y las investigaciones financieras en Estados Unidos. Sobre esa base real comenzaron a difundirse versiones que aseguraban, sin evidencia alguna, que agentes del FBI estaban presentes en el estadio para detener a Claudio “Chiqui” Tapia durante la final o que el resultado había sido negociado como parte de un acuerdo judicial.

Para los autores, ese “salto conspirativo” es precisamente lo que vuelve tan persuasivas estas narrativas para una parte de la audiencia.

¿Cuánta gente realmente creyó esas versiones?

El informe también intentó responder una pregunta clave: ¿todos los usuarios que compartían estas publicaciones realmente creían en ellas?

Para responderla, los investigadores clasificaron manualmente una muestra representativa de 200 mensajes.

Los resultados muestran que solo uno de cada cinco mensajes correspondía a personas que realmente sostenían que la final había sido arreglada en contra de Argentina.

Otro porcentaje importante provenía de usuarios extranjeros que impulsaban la teoría opuesta, es decir, que el supuesto arreglo había favorecido a la Selección argentina.

El resto de la conversación estaba compuesto por personas que simplemente informaban sobre la causa judicial, desmentían las teorías o comentaban el fenómeno sin adherir a esas creencias.

El rol de los medios y la televisión

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio apunta al origen de la circulación de estas versiones.

Contrariamente a la idea de que las conspiraciones nacen exclusivamente en cuentas anónimas de redes sociales, la investigación sostiene que varias de las teorías más difundidas tuvieron su punto de partida en contenidos emitidos por medios tradicionales.

En particular, la viralización del video de la arenga de Lionel Messi antes de la final y la difusión televisiva de versiones sobre una supuesta presencia del FBI terminaron convirtiéndose en los principales insumos para la conversación conspirativa.

Posteriormente, esas versiones fueron replicadas por miles de usuarios, retomadas nuevamente por programas de televisión y reproducidas por distintos portales informativos, generando un circuito de retroalimentación permanente.

Qué hicieron los medios tradicionales

El relevamiento también analizó la cobertura realizada por diarios, canales de televisión, radios y plataformas de streaming.

Según el informe, la mayoría de los principales medios gráficos nacionales coincidió en una lectura estrictamente deportiva de la final, destacando la superioridad de España y el cierre de un ciclo para la Selección argentina.

En cambio, algunas versiones conspirativas encontraron mayor espacio en determinados programas televisivos y luego fueron amplificadas por medios digitales y redes sociales.

Las desmentidas no alcanzaron

Con el correr de los días comenzaron a aparecer desmentidas desde distintos sectores.

Jugadores del plantel, integrantes del cuerpo técnico, el entorno de Lionel Messi e incluso figuras públicas rechazaron las versiones que hablaban de un supuesto arreglo.

A ello se sumaron datos objetivos del propio partido, como los dos goles anulados a España, utilizados por quienes descartaban cualquier hipótesis de favoritismo arbitral.

Sin embargo, el estudio concluye que esas desmentidas no lograron detener la circulación de las teorías, que continuaron creciendo durante varios días.

Un fenómeno que trasciende al fútbol

Para los autores del informe, el caso constituye un ejemplo de cómo funciona actualmente la desinformación en redes sociales.

La investigación sostiene que el fútbol se convirtió en un laboratorio donde se observan los mismos mecanismos que luego aparecen en debates políticos y sociales: hechos reales utilizados como punto de partida, interpretaciones sin evidencia, amplificación algorítmica y una fuerte participación de usuarios organizados o automatizados.

“La teoría que más rápido creció nació en redes sociales, mostró señales de difusión artificial y no estaba siendo observada por nadie”, concluye el documento.

Finalmente, los especialistas advierten que medir este tipo de fenómenos resulta fundamental para comprender cómo se construyen los procesos de desinformación y cuáles son los mecanismos que permiten que una versión sin pruebas alcance millones de personas en muy poco tiempo.

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