Dos mujeres policías evitaron una tragedia en la ciudad bonaerense de General Pinto al salvar la vida de una beba de apenas ocho meses que se estaba asfixiando en la vía pública tras haber tragado el envoltorio de un alfajor.
El hecho ocurrió el viernes por la noche, cuando la sargento Micaela López y la subteniente Daiana Rodríguez, ambas integrantes de la Policía Comunal, realizaban su habitual recorrida de prevención por el centro de la ciudad, ubicada a unos 350 kilómetros del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Mientras circulaban por la avenida Mitre, entre Villegas y Alsina, fueron alertadas por una pareja que pedía auxilio desesperadamente desde la plaza principal. Se trataba de los padres de una beba de ocho meses que presentaba signos de asfixia: casi no respiraba y su piel comenzaba a oscurecerse por la falta de oxígeno.
Sin perder tiempo, las uniformadas descendieron del móvil y aplicaron la maniobra de Heimlich, una técnica de primeros auxilios utilizada para desobstruir las vías respiratorias cuando una persona se ahoga por un objeto extraño.
Gracias a la rápida intervención, la beba logró expulsar el envoltorio del alfajor que impedía el paso del aire y comenzó a respirar nuevamente.
Posteriormente, cerca de las 22, fue trasladada al Hospital Municipal Dr. Videla, donde los médicos de guardia confirmaron que se encontraba fuera de peligro y en buen estado de salud.
Desde el municipio destacaron el accionar de la sargento López y la subteniente Rodríguez y anunciaron que ambas serán reconocidas oficialmente por la actitud heroica que permitió salvar la vida de la pequeña.
¿Qué es la maniobra de Heimlich?
La maniobra de Heimlich es una técnica de primeros auxilios que se utiliza cuando una persona se está ahogando porque un objeto bloquea sus vías respiratorias e impide el paso del aire.
Consiste en realizar una serie de compresiones abdominales —o adaptadas según la edad del paciente— para generar una presión que ayude a expulsar el objeto que obstruye la tráquea.
En el caso de bebés, no se realiza de la misma manera que en adultos. Se aplican golpes controlados en la espalda y compresiones torácicas, siempre con extremo cuidado, debido a la fragilidad del cuerpo del lactante.
La rapidez en la aplicación de esta maniobra puede ser clave para evitar consecuencias graves e incluso salvar una vida, como ocurrió en General Pinto gracias a la intervención de las dos policías.



