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El Papa León XIV pidió a los líderes mundiales a detener la guerra y promover la paz

Tras el Rosario por la Paz en la Plaza de San Pedro, el pontífice llamó a asumir responsabilidades globales, destacó la importancia del diálogo y la dignidad humana, y exhortó a toda la humanidad a convertirse en “artesanos de la paz”

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Al término del Rosario por la Paz celebrado en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV lanzó un contundente llamado a la comunidad internacional a afrontar “como humanidad y con humanidad esta hora dramática de la historia”, denunciando la persistencia de los conflictos bélicos y la responsabilidad ineludible de los gobernantes.

En su meditación, marcada por la gravedad del contexto global, el pontífice subrayó: “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta”, y destacó que incluso una “pizca de fe” puede sostener a la humanidad frente a un escenario en el que “las tumbas parecen no ser suficientes”.

El Papa contrapuso la actitud de quienes oran, “conscientes de sus limitaciones”, con la de quienes, alejados de Dios, “se vuelven esclavos de la muerte”, denunciando el “delirio de omnipotencia” que banaliza el mal y utiliza incluso el nombre de Dios para justificar la violencia.

La oración educa para actuar
León XIV enfatizó que la oración no es evasión, sino una respuesta activa ante la injusticia: “Nos educa para actuar”, integrando las limitadas capacidades humanas con las infinitas posibilidades divinas. Describió el Reino de Dios como un espacio donde no hay lugar para la violencia, el lucro injusto ni la venganza, sino para la dignidad, la comprensión y el perdón.

El Papa recordó el histórico llamado de Juan Pablo II contra la guerra con un urgente “¡Nunca más la guerra!” y exhortó a los líderes mundiales a “sentarse en mesas de diálogo y de mediación, no en aquellas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”. Denunció además la “idolatría de uno mismo y del dinero” y la exaltación de la fuerza como falsos caminos, reafirmando que “la verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida”.

Evocando las enseñanzas de Juan XXIII y Pío XII, León XIV resaltó el valor universal de la paz y, en un gesto especialmente emotivo, instó a escuchar “la voz de los niños” que sufren en zonas de conflicto, recordando la crudeza de la guerra y la inocencia herida.

Finalmente, el Papa invitó a toda la humanidad a convertirse en “artesanos de la paz”, retomando una expresión de papa Francisco, y a comprometerse personalmente en la construcción de una cultura del encuentro que sustituya la lógica de la violencia. “La paz no es una utopía”, afirmó, alentando a cada comunidad a transformarse en “casa de paz”. Concluyó con un renovado llamado: “Nunca más la guerra, espiral de luto y violencia. Somos una sola familia que llora, que espera y que se levanta”.

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