
En un caso que ha generado preocupación por su similitud con la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, ocurrida en febrero.
La hermana de Betancourt, quien vive en Entre Ríos, alertó a la policía después de no poder contactarlo durante tres días.
Al ingresar al departamento, lo encontraron sentado en una silla, sin signos vitales, y con varios envases de fentanilo y propofol, medicamentos de uso hospitalario. La Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 21 investiga el caso, considerando la posibilidad de que la muerte de Betancourt esté relacionada con el uso indebido de estos fármacos.
La Justicia analiza la trazabilidad de los medicamentos y busca determinar si hubo un vínculo con la red de fiestas clandestinas que utilizaban anestésicos robados, en la que están involucrados dos médicos, Hernán Boveri y Delfina Lanusse.


