
Este sábado 21 de febrero de 2026, la Catedral Santo Domingo de Guzmán fue el lugar de encuentro para los Madrugadores del 9, donde el grupo que conforma esta coriente de vida oraron para fortalecer su vida espiritual a través de la oración. En este encuentro, el padre Daniel Camagna dio la bendición final y previamente hizo una reflexión en inicio de la Cuaresma, un tiempo litúrgico de penitencia y preparación para la Pascua.
Durante la jornada, más de 40 varones se unieron en oraciones, elevando sus peticiones por la paz, la salud y la protección de sus seres queridos.
Con un mensaje lleno de metáforas y ejemplos sencillos, el Padre Camagna invitó a los presentes a hacer un “limpieza” de sus vidas espirituales. Habló de la importancia de despojarse de lo que no aporta al crecimiento interior y de renovarse para caminar hacia la Pascua con un corazón más puro.
El sacerdote utilizó una poderosa metáfora para ilustrar el proceso de purificación espiritual, comparando la vida interior de cada persona con un “cuartito del fondo o de atrás” de la casa. “Todos tenemos un ‘cuartito del fondo’ en nuestras vidas, ese lugar donde vamos acumulando cosas, algunas valiosas, otras insignificantes, y algunas incluso inútiles. Es un espacio donde guardamos todo lo que no vemos o no queremos ver: recuerdos, rencores, actitudes que no nos sirven”, explicó el Padre Camagna.
“El llamado en este tiempo de Cuaresma es a abrir ese ‘cuartito’, a revisarlo, a ordenar lo que realmente sirve y a desechar lo que ya no tiene valor. Lo que guardamos allí puede ser útil en algunos momentos, pero también es un obstáculo para avanzar. Es hora de vaciar ese espacio, limpiarlo y poner en orden lo que verdaderamente tiene valor para nuestra vida espiritual”, agregó.
Esta metáfora resonó profundamente en los asistentes, quienes comprendieron la importancia de aprovechar la Cuaresma no solo como un tiempo de penitencia externa, sino también como una oportunidad para realizar una purificación interior, un proceso de sanación y renovación del alma. La reflexión del sacerdote invitó a todos a mirar más allá de las apariencias y hacer un examen sincero de conciencia.
“El ‘cuartito del fondo’ es, en muchos sentidos, una representación de nuestra vida espiritual. Al igual que una casa necesita limpieza y orden, nuestro interior también necesita ser cuidado, respetado y renovado”, dijo el Padre Camagna. Con estas palabras, instó a la comunidad a abrazar la Cuaresma como un momento de introspección, para dejar ir las cargas innecesarias y acercarse más a Dios.
El encuentro concluyó con un sentido llamado a la conversión y la esperanza. Los fieles, renovados en su compromiso espiritual, se despidieron con el firme propósito de vivir la Cuaresma con una fe más profunda, guiados por el ejemplo de Jesucristo y en busca de una verdadera transformación interior.
Este encuentro de los Madrugadores del 9 continúa siendo un faro de oración y reflexión en la Diócesis de Nueve de Julio, un recordatorio constante de la importancia de vivir cada día con fe, renovación y dedicación.









