Veinte nuevos cardenales recibieron este sábado 27 de agosto del papa Francisco el birrete rojo, el anillo de la mano de Pedro y el título o diaconía durante el Consistorio celebrado en la Basílica de San Pedro, ante la presencia de todos los cardenales de la Iglesia Católica.
Los cardenales hicieron el juramento de fidelidad al Santo Padre y a sus sucesores, tras lo cual se acercaron uno a uno a Francisco para recibir los signos del cardenalato: “Reciban el birrete rojo como signo de dignidad para comportarse con valentía hasta el derramamiento de sangre, por el aumento de la fe cristiana, por la paz y tranquilidad del pueblo de Dios, por la libertad y difusión de la Santa Iglesia Romana”, decía a cada uno de ellos, para luego hacerles entrega del anillo, “sabiendo que con el amor del Príncipe de los Apóstoles se fortalece tu amor a la Iglesia”.
Previamente, el obispo de Roma invitó a los nuevos cardenales a poner en práctica el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura y a cuidar la Eucaristía.
Francisco recordó que un cardenal tiene como misión amar a la Iglesia, “ya sea tratando las grandes cuestiones, como ocupándose de las más pequeñas; ya sea encontrándose con los grandes de este mundo, como con los pequeños, que son grandes delante de Dios.


