
Cada 11 de julio se celebra el Día Mundial de la Población, una fecha impulsada por las Naciones Unidas para reflexionar sobre los desafíos demográficos y promover políticas que garanticen los derechos de las personas. Este año, el lema es “Hacer realidad las esperanzas y aspiraciones de los jóvenes: hoy y en el futuro”, con un llamado a escuchar las voces de las nuevas generaciones y eliminar los obstáculos que limitan sus proyectos de vida.
La campaña está basada en el informe “Vidas, elecciones y futuros: lo que quieren los jóvenes y lo que influye en sus decisiones sobre las relaciones y la paternidad”, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). El estudio recoge las respuestas de más de 108.000 personas de entre 18 y 39 años con acceso a Internet en 73 países, constituyendo una de las investigaciones más amplias sobre las expectativas y decisiones de la juventud adulta.
Los resultados muestran que las decisiones sobre formar una familia o tener hijos están profundamente condicionadas por factores externos. El 39 % de las personas consultadas afirmó que las dificultades económicas, como el acceso a la vivienda, el costo del cuidado infantil y la inestabilidad laboral, influyen directamente en la cantidad de hijos que desean tener.
Además, casi una de cada cinco personas manifestó que el temor al futuro, marcado por el cambio climático, los conflictos armados o posibles pandemias, ha modificado o modificará sus planes familiares. A ello se suma que cerca del 20 % de los adultos en edad reproductiva considera que no podrá tener el número de hijos que realmente desea.
El informe también advierte que el acceso a la salud sexual y reproductiva continúa siendo un desafío. Un 18 % de los encuestados aseguró tener dificultades para acceder a métodos anticonceptivos o servicios relacionados con la fertilidad, una situación que limita la posibilidad de ejercer plenamente el derecho a decidir.
Cambios demográficos que transforman al mundo
Las Naciones Unidas destacan que la población mundial continúa creciendo, aunque a un ritmo más lento que en décadas anteriores. Después de alcanzar los 7.000 millones de habitantes en 2011 y casi 7.900 millones en 2021, las proyecciones estiman que la población llegará a 8.500 millones en 2030, 9.700 millones en 2050 y alrededor de 10.900 millones hacia finales de siglo.
Al mismo tiempo, la tasa de fecundidad mundial descendió de un promedio de 4,5 hijos por mujer a comienzos de la década de 1970 a aproximadamente 2,5 hijos en la actualidad, mientras que la esperanza de vida pasó de 64,6 años a más de 72 años.
Otra tendencia relevante es la urbanización. Desde 2007, por primera vez en la historia, más personas viven en ciudades que en zonas rurales, y se estima que para 2050 cerca del 66 % de la población mundial residirá en áreas urbanas.
Según la ONU, estas transformaciones tendrán un fuerte impacto en el empleo, la vivienda, la educación, los sistemas de salud, la protección social y la planificación de políticas públicas para las próximas décadas.
La libertad reproductiva, en el centro del debate
El UNFPA sostiene que la verdadera crisis demográfica no radica únicamente en el descenso de la natalidad, sino en la pérdida de la capacidad de las personas para decidir libremente sobre su vida reproductiva.
En su informe sobre el Estado de la Población Mundial 2025, el organismo advierte que millones de personas no pueden tener la cantidad de hijos que desean, ya sea por razones económicas, sociales o por la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva.
En este contexto, el Día Mundial de la Población 2026 busca promover políticas públicas que garanticen oportunidades para las juventudes, respeten sus derechos y les permitan construir el futuro que desean sin que las desigualdades o la incertidumbre condicionen sus decisiones más importantes.


