
Este 6 de junio se cumplió un año del fallecimiento del padre Mamerto Menapace, uno de los referentes espirituales, culturales y literarios más importantes de la Argentina contemporánea.
Su partida, ocurrida el 6 de junio de 2025 en Junín, provincia de Buenos Aires, a los 83 años, significó el adiós a una voz entrañable que durante décadas acercó el Evangelio, los valores humanos y las tradiciones criollas a miles de familias a través de sus libros, cuentos, conferencias y apariciones en los medios de comunicación.
Profundamente ligado a Los Toldos y especialmente al Monasterio Benedictino Santa María, Menapace desarrolló allí gran parte de su vida religiosa, pastoral y literaria. Desde ese lugar, que lo recibió cuando apenas tenía diez años, construyó una trayectoria que trascendió los límites de la Iglesia para convertirse en una figura reconocida y querida por argentinos de distintas generaciones.
Nacido el 24 de enero de 1942 en Malabrigo, provincia de Santa Fe, fue hijo de Antonio y Josefina Menapace y el noveno de trece hermanos. A los diez años ingresó como alumno interno al Monasterio Santa María de Los Toldos, experiencia que marcaría definitivamente su destino religioso y humano.
Tras realizar estudios de Teología en Chile, fue ordenado diácono en 1966 por el cardenal Raúl Silva Henríquez y ese mismo año recibió la ordenación sacerdotal. De regreso en la Argentina se radicó definitivamente en Los Toldos, donde desarrolló una intensa tarea pastoral y educativa que lo llevaría a convertirse en una figura de alcance nacional.
Con su particular estilo gauchesco, cargado de anécdotas camperas, humor criollo y enseñanzas sencillas pero profundas, logró acercar el mensaje cristiano a generaciones enteras de argentinos. Sus cuentos, reflexiones y libros se transformaron en una marca registrada que trascendió el ámbito religioso para instalarse también en la cultura popular.
Su vocación por la escritura surgió desde muy joven. Con un lenguaje sencillo, profundo y cercano a la cultura popular, publicó más de cuarenta libros entre cuentos, reflexiones, poesías y ensayos. Obras como Salmos Criollos, Las Abejas de la Tapera, Cuentos Rodados, Humorterapia y Cuento con Ustedes lo convirtieron en uno de los autores católicos más leídos del país.
Durante décadas fue una de las figuras más representativas del monasterio toldense. Desde allí recibió visitantes de todo el país, participó de encuentros, brindó charlas y escribió buena parte de una extensa obra literaria que dejó una profunda huella en la cultura argentina.
Sin embargo, su mensaje fue mucho más allá de las páginas de sus libros. Sus cuentos cristianos llegaron a miles de hogares a través de LT33 Radio 9 de Julio, emisora que actualmente integra Cadena Nueve, donde encontró una audiencia fiel que aguardaba sus reflexiones cargadas de sabiduría popular y espiritualidad.
Posteriormente, su presencia se extendió a medios nacionales de gran alcance como Radio Continental, donde compartió espacios junto al reconocido periodista y locutor Daniel López. También participó en programas de Canal 7, la televisión pública argentina, de la mano de Tito Garabal, desde ‘Claves para un Mundo Mejor’ además de presentarse en innumerables conferencias, encuentros y actividades culturales a lo largo del país.
Uno de los capítulos más recordados de su trayectoria fue la estrecha amistad que mantuvo con el reconocido humorista y narrador Luis Landriscina. Juntos compartieron escenarios, proyectos editoriales y actividades culturales destinadas a promover valores humanos y cristianos. Esa relación también los vinculó a diversas acciones solidarias en apoyo de la Fundación Favaloro, acompañando iniciativas impulsadas por el prestigioso cardiocirujano René Favaloro para fortalecer la salud pública y la educación.
Precisamente, junto a Luis Landriscina y René Favaloro publicó en el año 2000 el libro El milagro y el valor de la vida, una obra que simbolizó el encuentro entre la ciencia, la fe y la cultura popular argentina.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos. Entre ellos se destaca el Premio Konex Diploma al Mérito, otorgado en 1994, que lo distinguió como una de las figuras más sobresalientes de la literatura juvenil argentina.
Más allá de los premios y de los importantes cargos eclesiásticos que ocupó —entre ellos abad del Monasterio Santa María de Los Toldos y presidente de la Congregación Benedictina del Cono Sur—, Mamerto Menapace será recordado por haber sabido traducir el mensaje cristiano al lenguaje cotidiano de la gente.
Quienes lo conocieron recuerdan especialmente su calidez, su sencillez y esa capacidad única para transmitir valores profundos a través de historias cotidianas, muchas veces ambientadas en el campo argentino. Su prédica nunca estuvo separada de la sonrisa ni de la reflexión, una combinación que le permitió llegar tanto a creyentes como a personas alejadas de la práctica religiosa.
Su fallecimiento generó una profunda conmoción en Los Toldos, donde dejó una huella imborrable. A un año de su partida física, su obra continúa vigente y su voz sigue resonando en sus libros, grabaciones, programas radiales y en la memoria de quienes encontraron en sus palabras una guía para la vida.
Porque Mamerto Menapace no fue solamente un sacerdote y escritor. Fue un narrador de la esperanza, un sembrador de valores, un comunicador de la fe y un auténtico intérprete del alma argentina.
Hoy descansa en el Monasterio Santa María de Los Toldos, el mismo lugar que lo recibió cuando tenía apenas diez años y donde creció, desarrolló su vocación y construyó una obra que trascendió las fronteras de la fe para llegar al corazón de todo un país.
Desde allí proyectó un mensaje basado en la vida, en Jesús y en los valores humanos que continúa vigente y que sigue iluminando el camino de miles de personas.



