
El gobierno local apuesta toda la “carne en el asador”.
Tal vez sea campera, si vale la chanza: abriga (a la pasada) a su pueblo.
Nota el horizonte: fuera de la ley.
Los pibes reaccionan en las escuelas como expresión del último límite a tantos abusos.
El globalismo impuso que la única ley es la del cargo que uno ocupa: juez, policía, docente, médico. Decidían quién vive y quién no, si querían decidirlo.
El nacionalismo impuesto por Trump, Putin y el Papa Francisco que León XIV sostiene a tientas, impone el imperio de la ley del nacionalismo industrialista.
Solo tiene poder… la Ley.
La Intendente toma la delantera, se las aguanta. Además, tiene con qué: el subsecretario de Seguridad amaga con un gesto simbólico de proporciones estratégicas… para todos. Advierte, de alguna manera: no se metan con la Ley, no se metan con el poder local. Ningún institucionalizado, armado con lapiceras o con lo que sea.
No es broma. Da esperanzas.
Marruecos, por ejemplo, entendió el juego y apoya a Estados Unidos. Si España se equivoca pierde posición en África, además de en el estrecho de Gibraltar, del que se hizo cargo el poder (Estados Unidos) sin negociar con Inglaterra (gran perdedor del cambio de paradigma).
Lula tampoco entiende el juego: apuesta al libre comercio. Le importa regalar un par de bolsas de alimentos más que conseguir que los negros, alguna vez, puedan encanecer. Mueren antes de llegar a las canas: de hambre.
Tenemos suerte: Gentil es la Intendente con el distrito de Nueve de Julio.
Los límites desdibujados por el progresismo aprovechándose de las ventajas del globalismo de los banqueros se debilita en “nuestros pagos”.
Juegan quienes nos dirigen el juego fuerte del nacionalismo industrialista: lo sepan o no.
Apuestan a la plena vigencia del Estado de Derecho… industrialista del nacionalismo vigente.
El primero de mayo en nuestra ciudad tiene un lugar especial por ello.
Perdón, por ella.


