
Con una caravana misionera por el barrio de Flores el pasado sábado 11 de abril, la Iglesia Católica argentina comenzó una serie de homenajes por el primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco, quien nació en ese barrio porteño bajo el nombre de Jorge Bergoglio.
El recorrido inicial estuvo acompañado por feligreses y vecinos, quienes recordaron la figura del pontífice argentino y latinoamericano, reconocido por su liderazgo global y su compromiso con causas sociales y pastorales.
Los homenajes continuarán con una misa que se celebrará el 21 de abril, a las 17, en la Basílica de Luján. La ceremonia será oficiada por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el arzobispo Marcelo Colombo, acompañado por todos los obispos del país reunidos en Asamblea Plenaria. La elección de la Basílica, principal santuario nacional, refuerza el carácter institucional y estratégico del evento, que combina dimensión litúrgica y resonancia política.
El encuentro congregará a representantes de los tres poderes del Estado, gobernadores, legisladores, dirigentes sindicales y referentes sociales, en un gesto de convocatoria amplia y plural. Sin embargo, el presidente de la Nación no participará de la ceremonia, ya que se encontrará de viaje en Israel, donde asistirá a los actos por el Día de la Independencia y avanzará en una agenda bilateral de alto impacto, incluyendo la posibilidad de trasladar la embajada argentina a Jerusalén.
En términos eclesiales, la misa en Luján se inscribe como uno de los momentos más significativos del calendario litúrgico argentino. Históricamente, el santuario ha funcionado como un espacio donde fe y política se intersectan, y la figura del papa Francisco amplifica esta dimensión, dado su legado pastoral y su influencia en la política y la sociedad durante su pontificado.
La Iglesia busca, así, reconstruir y poner en valor el legado de Bergoglio, a la vez que ofrecer un momento de reflexión sobre su impacto espiritual, cultural y político tanto dentro como fuera de Argentina.


