
A la provincia de Buenos Ayres le falta conducción y decisión política para organizarse en serio. Para ingresar al S.XX. La política gira, discute, administra, pero rara vez se detiene a pensar el conjunto. No hay planificación estratégica, no hay articulación real y, lo más preocupante, no hay una vocación clara de construir un proyecto provincial federal.
Entonces aparecen las preguntas. No como ejercicio retórico, sino como punto de partida para una discusión que la dirigencia viene evitando hace décadas:
1- ¿Por qué los gobernadores nunca convocaron de manera sistemática, al menos dos veces al año, a los 135 intendentes para planificar la provincia en conjunto?
2- ¿Por qué los intendentes siguen actuando de manera aislada y no construyen esquemas regionales de desarrollo productivo, logístico y social?
3- ¿Por qué los legisladores provinciales sostienen marcos normativos heredados de los gobiernos militares que limitan el desarrollo y el crecimiento municipal?
4- ¿Por qué los concejales no impulsan con fuerza la discusión por Cartas Orgánicas Municipales que permitan adaptar el gobierno local a cada realidad?
5- ¿Por qué la política provincial sigue concentrada en la coyuntura electoral y no en un plan de desarrollo a largo plazo?
6- ¿Por qué no existe un ámbito institucional permanente de coordinación entre provincia, municipios y regiones?
7- ¿Por qué la planificación territorial sigue ausente, a pesar de los problemas evidentes de infraestructura, vivienda, producción y transporte?
8- ¿Por qué se naturaliza que el interior pierda población mientras el conurbano se expande sin control?
9- ¿Por qué los municipios dependen financieramente de la provincia en lugar de contar con herramientas reales de autonomía?
10- ¿Por qué no se articulan políticas educativas con las necesidades productivas de cada región?
11- ¿Por qué el debate público evita discutir reformas estructurales y se limita a administrar lo existente?
12- ¿Por qué una provincia con tanta potencialidad sigue funcionando sin un proyecto común?
Las respuestas no son simples. Pero hay algo claro: mientras estas preguntas no se transformen en decisiones, la provincia seguirá girando sobre sí misma.
Y una provincia que no se piensa…difícilmente pueda construirse.
*Autor de ‘La Hora de los Intendentes’


