El 24 de febrero de 1946, el pueblo argentino vivió uno de los momentos más significativos de su historia política. En una jornada calurosa de verano, millones de ciudadanos votaron en las urnas, eligiendo por primera vez a Juan Domingo Perón como presidente, junto a su compañero de fórmula, Hortensio Quijano. A pesar de que el resultado oficial se conoció recién el 8 de abril, la victoria de Perón ya estaba sellada: el coronel había ganado con el 55% de los votos, imponiéndose a la fórmula de la oposición encabezada por José Tamborini.
Este triunfo no fue simplemente una elección presidencial más; fue el comienzo de un cambio estructural en el país. El ascenso de Perón al poder significó la consolidación de las políticas sociales impulsadas desde su gestión como ministro de Trabajo y Previsión. En un contexto internacional post-guerra, donde las tensiones ideológicas eran fuertes, el lema de la campaña de Perón, “Braden o Perón”, se convirtió en una bandera que resumía la lucha entre las propuestas de un gobierno popular y la influencia de potencias extranjeras.
Aquel día de 1946, las urnas no solo eligieron a un presidente, sino que también definieron el rumbo de una Argentina que empezaba a reorganizarse en torno a la justicia social, la soberanía económica y la inclusión de los trabajadores. Perón no solo ofrecía un modelo de crecimiento económico, sino también un proyecto político que daba voz a los sectores más humildes, aquellos que, por primera vez, se sentían representados en el poder.
La elección de 1946 marcó el inicio de un ciclo político que tendría una enorme influencia en la historia del país. Fue el punto de partida de un movimiento que no solo cambiaría la política argentina, sino que también transformaría la vida cotidiana de millones de personas. Los “descamisados”, como se autodenominaron los trabajadores que apoyaban a Perón, se convirtieron en un símbolo de un pueblo que había ganado su lugar en el escenario político.
El triunfo de Perón en 1946, por tanto, no solo representó la llegada de un líder al poder, sino el comienzo de un proyecto social y político que cambiaría para siempre el rumbo de la Argentina. Un proyecto que hoy sigue siendo recordado como una de las etapas más trascendentales de la historia política del país.


