En una época donde predominan las pantallas, un grupo de estudiantes del último año del Colegio Jesús Sacramentado decidió volver a los orígenes del entretenimiento: el radioteatro. La propuesta surgió desde el espacio de Arte, de la mano de la docente Belén Bianco, quien propuso al curso recrear una obra en formato sonoro, como se hacía en las antiguas emisiones radiales.
Zoe Monjada y Paloma Gómez, dos de las estudiantes involucradas, contaron la experiencia en una entrevista radial, donde destacaron tanto el desafío como la emoción de adentrarse en un formato que nunca habían vivido. “Sinceramente, no sabíamos bien lo que era. La palabra te da una idea, pero costaba entender cómo hacer que alguien imagine toda la obra solo con sonidos”, relató Zoe.
El grupo eligió versionar La Cenicienta, a partir de un guion adaptado que permitió jugar con referencias actuales, bromas y guiños contemporáneos. “Nos reíamos solo con leerlo. Ya sabíamos que ese iba a ser el que haríamos”, contó Paloma. La obra, pensada con tono humorístico, mantuvo la estructura original del cuento pero introdujo frases y situaciones que conectaban con el presente, logrando una fuerte conexión con los oyentes.
Además del guion, el trabajo incluyó diseño sonoro, distribución de roles, y sobre todo, mucha paciencia. “Teníamos que grabar los 10 minutos de corrido, sin cortes. Si fallábamos a los 7 minutos, había que empezar de nuevo”, explicaron entre risas. Incluso enfrentaron obstáculos como una fuerte tormenta que arruinó algunas tomas: “Se largó la lluvia justo cuando teníamos que guardar silencio. Tuvimos que volver a grabar desde cero”.
Paloma se desempeñó como operadora de sonido, mientras que Zoe fue la voz del reloj de la torre, personaje narrador de la historia. Cada integrante del grupo eligió su papel en función de su personalidad. “La que era más explosiva hizo del lacayo, y así fuimos armando el elenco”, contaron.
La obra se presentó en el marco de un acto escolar por el Día de la Diversidad Cultural, y fue un éxito. “Las nenas se sentaban a escuchar y se tentaban de risa. Eso para nosotras fue re gratificante”, compartieron. Además, el trabajo fue celebrado por docentes, familiares y hasta evocó recuerdos en los padres, quienes recordaron con nostalgia aquellas novelas radiales de antaño.
La experiencia dejó una huella no solo en quienes lo hicieron, sino también en quienes lo escucharon. “Mi mamá estaba fascinada. Lo quería llevar a su escuela para mostrárselo a sus alumnos”, dijo Paloma. Para ambas, el mayor valor del proyecto fue el entusiasmo que les transmitió su profesora: “Belén nos dio libertad para adaptar el guion y nos contagió su energía. Fue un proyecto que hicimos con muchas ganas”.
La reaparición del radioteatro, de la mano de adolescentes, demuestra que los lenguajes del pasado pueden reinventarse y seguir despertando emociones. Y en este caso, también muchas carcajadas.



