La historia nos cuenta que el 3 de julio de 1933 fallece el doctor Hipólito Yirigoyen, dos veces presidente de nuestro país, fundador del Partido Radical. Gobernó el país entre 1916 y 1922, y nuevamente entre 1928 y 1930, cuando fue derrocado por un golpe de estado encabezado por el general José Félix Uriburu.
Nacido en Buenos Aires el 12 de julio de 1852, fué el primer presidente Argentino elegido por medio del voto secreto y obligatorio masculino, acorde a la Ley Saenz Peña de 1912, por que el voto femenino se implementó recién en 1951.

Su primer mandato fué en 1916 y elegido nuevamente en 1928, pero el golpe de estado interrumpió su mandato en 1930, el primero de los movimientos antidemocráticos en Argentina.
Tomó la decisión de adoptar una línea nacionalista. Sancionó reglamentaciones para proteger a los campesinos y creó cajas jubilatorias para empleados públicos. Dictó medidas para que la Argentina controlara sus transportes, yacimientos energéticos y su propia moneda. Reguló las tarifas de los ferrocarriles operados por capitales británicos, a la vez que se creaban líneas férreas estatales. Fundó en 1922 Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), la empresa estatal que debía explotar las riquezas carburíferas del país.

Su mandato se vió ensuciado por las mayores masacres obreras en la historia de nuestro país, aún al haber realizado muchas acciones que favorecieron a sectores obreros y medios. La Semana Trágica, la Masacre de La Forestal y la Patagonia rebelde, con miles de obreros asesinados por las fuerzas de seguridad a las cuales les impartió la orden de reprimir y grupos parapoliciales de extrema derecha entre cuyos dirigentes había miembros del partido gobernante, contra los cuales el gobierno no tomó medidas para detenerlos.
En 1928 las elecciones presidenciales se polarizaron entre dos partidos radicales: por un lado la Unión Cívica Radical con Yrigoyen a la cabeza y por el otro la Unión Cívica Radical Antipersonalista (una facción más conservadora de la misma) con la candidatura de Leopoldo Melo. Nuevamente Yrigoyen gana por amplia mayoría.
Mientras transcurría el segundo gobierno se produce el Crack del 29, la crisis financiera mundial más grave hasta ese momento. No tuvo reacción ante los sucesos y fué perdiendo apoyo. Finalmente el 6 de septiembre de 1930 lo derroca un golpe de Estado liderado por el general José Felix Uriburu.
Poco antes del derrocamiento, Yrigoyen estuvo muy cerca de lograr la nacionalización del petróleo, este hecho considera una de las causas del golpe de Estado perpetrado por los movimientos antidemocráticos.


