Un bebé en gestación era seguido por una profesional médica de Junín. La madre vive en Carlos Casares y había acordado darlo tras el nacimiento por carecer de recursos para criarlo. Aparentemente, la entrega del recién nacido se hacía por una suma de dinero como contraprestación.
El parto debía llevarse a cabo en Junín, bajo el más estricto silencio.
El alumbramiento se adelantó y la médica de Junín viajó para cumplir con lo acordado.
El hecho sorprendió al personal de enfermería cuando comenzaron a descubrir la trama que la movilización encerraba. La médica retiró el acuerdo ya que bebé tiene labio leporino y el paladar hendido,
La mamá, tras saber de su embarazo dijo en todo momento a sus íntimos que lo daría por carecer de recursos. En ese contexto, una médica de Junín se interiorizó de la situación y se acordó una suma de dinero, y que el parto sería no sería en Carlos Casares.
En relación al monto dinero no hay precisión ya que se hizo mención en valores que oscilan entre $100.000 y $ 300.000.
El adelantamiento del parto cambio el escenario de los hechos, y la disconformidad de la intermediadora – aparentemente tenía por destino a una pareja que lucha por una adopción desde hace años – por la ‘sanidad’ del recién nacido, puso al descubierto la maniobra.
Ante el rechazo de la criatura una tía carnal, decidió hacerse cargo del recién nacido, ya que las partes del acuerdo lo rechazaron. La madre, desde que supo del embarazo la médica desde que observó el labio leporino.
Ante los sucesos, una investigación judicial se ponía en marcha, la cual se desestimó por quedar la criatura en familia de sangre.


