Nuestro país adquirió una máquina de última generación, la cual vigila minuto a minuto las eventuales mutaciones del Covid-19. Está instalada en el instituto Malbrán y se ha convertida en la única en América Latina.
Desde el Gobierno explicaron que con ella se podrá procesar unas 6.000 muestras por semana y permitirá potenciar la capacidad existente, ya que hasta el momento se podían realizar 300 muestras en ese mismo lapso. De este modo, habrá un incremento 20 veces mayor para determinar si en los testeos que se realizan aparecen nuevas mutaciones del virus o alguna de las ya existentes en el mundo.
La tecnología de este nuevo equipamiento, además de secuenciar el genoma del Covid-19, puede diagnosticarlo, es decir, determina si la muestra es positiva y también la variante a la que pertenece. La sensibilidad del diagnóstico que otorga es del 99,7%, por lo que reduce casi al mínimo la posibilidad de que ocurran falsos negativos. A diferencia de otros análisis, este sistema evalúa 98 regiones del virus para dar el resultado.
Además de vigilar la efectividad de las vacunas a partir de las mutaciones que aparezcan, detectar las nuevas cepas resulta clave para determinar, por ejemplo, la causa del crecimiento de los contagios, ya que las mismas pueden responder a un relajamiento de las medidas de prevención o a la aparición de una variante que posee mayor transmisibilidad.


