
Cada 19 de junio se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, una fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para visibilizar una de las violaciones más graves de los derechos humanos que persisten en escenarios de guerra y violencia armada.
La jornada busca generar conciencia sobre la necesidad de erradicar estos crímenes, honrar a las víctimas y sobrevivientes y reconocer el trabajo de quienes dedican sus esfuerzos a combatir este flagelo en distintas regiones del mundo.
Según la ONU, la violencia sexual relacionada con los conflictos continúa siendo utilizada como una táctica de guerra para sembrar terror en las comunidades, provocar desplazamientos forzados y ejercer control sobre la población civil. Este tipo de violencia incluye violaciones, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazos y esterilizaciones forzadas, entre otras formas de abuso.
Uno de los aspectos que más preocupa a los organismos internacionales es el impacto sobre niños y niñas. La violencia sexual contra menores constituye una de las seis violaciones graves identificadas por el Consejo de Seguridad de la ONU en el marco de los conflictos armados. Sin embargo, muchas de estas situaciones permanecen ocultas debido al miedo, la estigmatización social y la falta de mecanismos de denuncia.
Las consecuencias para las víctimas son profundas y duraderas. Además de los daños físicos, que pueden incluir infecciones de transmisión sexual y embarazos tempranos, los sobrevivientes suelen enfrentar secuelas psicológicas severas y dificultades para reintegrarse a sus comunidades. En muchos casos, el rechazo social agrava aún más el sufrimiento.
La organización internacional recordó que el derecho internacional prohíbe expresamente la violencia sexual contra la población civil y, en particular, contra los niños. Estos actos pueden constituir crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, según lo establecido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
La fecha del 19 de junio fue elegida para recordar la adopción de la Resolución 1820 del Consejo de Seguridad, aprobada en 2008, que condenó por primera vez la violencia sexual como táctica de guerra y como un obstáculo para la paz y la seguridad internacionales.
En el marco de la conmemoración de este año, la ONU realizará en su sede de Nueva York el encuentro “Violencia sexual contra los niños en situaciones de conflicto: proteger su futuro y empoderar a sus cuidadores”, organizado conjuntamente por la Oficina de la Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia Sexual en los Conflictos, la Oficina del Representante Especial para los Niños y los Conflictos Armados y la Misión Permanente de Argentina ante las Naciones Unidas.
El organismo internacional reiteró su llamado a los Estados, organizaciones y sociedades a fortalecer las políticas de prevención, protección y asistencia a las víctimas, así como a garantizar que los responsables de estos delitos rindan cuentas ante la justicia. La eliminación de la violencia sexual en los conflictos, sostienen desde la ONU, es una condición indispensable para construir una paz duradera y proteger la dignidad humana.


