Horas antes de la Marcha Federal en Defensa de la Salud Pública, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof encabezó en La Plata una reunión con más de 60 intendentes bonaerenses para analizar la situación sanitaria y denunciar las consecuencias del ajuste impulsado por el Gobierno nacional de Javier Milei.
El encuentro se desarrolló en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno provincial y contó con la presencia de la vicegobernadora Verónica Magario, el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak y la subsecretaria de Atención de la Salud y Articulación Territorial, Alexia Navarro. También participaron jefes comunales oficialistas y algunos dirigentes opositores, entre ellos el intendente de Tandil, Miguel Lunghi.
Durante su intervención, Kicillof calificó el panorama sanitario como una “catástrofe” y responsabilizó al Gobierno nacional por la paralización de programas y recortes presupuestarios.
“Las políticas de abandono del Gobierno de Milei son verdaderamente criminales: estamos viviendo una catástrofe sanitaria que era absolutamente evitable”, sostuvo el mandatario provincial. Además, remarcó que la situación “no es opinable” porque, según explicó, está respaldada por indicadores concretos.
El gobernador aseguró que “en muy poco tiempo, el ajuste y la eliminación de programas generaron un aumento sin precedentes en la mortalidad infantil, la mortalidad materna y las internaciones por causas evitables”.
Antes del discurso de Kicillof, Kreplak detalló una serie de cifras que describen el deterioro del sistema sanitario. Según indicó, las internaciones en hospitales públicos aumentaron un 35% como consecuencia de la crisis económica y la reducción de coberturas de obras sociales y prepagas.
Además, señaló que crecieron las internaciones por enfermedades prevenibles: las vinculadas a influenza y neumonías subieron un 60%, las asociadas a diabetes un 40% y las cardíacas un 37%.
El ministro también alertó sobre el impacto de la suspensión o reducción de programas nacionales, especialmente el plan Programa Remediar, encargado de distribuir medicamentos a unos 8 mil centros de salud de todo el país.
Según Kreplak, el desfinanciamiento provocó un aumento de las internaciones evitables, un incremento de la mortalidad infantil del 6,25%, una suba del 37% en la mortalidad materna y un crecimiento del 71% en los casos de sífilis.
“El sistema está bajo una fuerte saturación, especialmente en las guardias hospitalarias”, advirtió el funcionario, quien además afirmó que “20 millones de personas tienen hoy la salud en riesgo”.
Kicillof sostuvo que la provincia intentará compensar parte del retiro del Estado nacional mediante programas propios. En ese sentido, destacó la continuidad del plan Medicamentos Bonaerenses.
“Vamos a seguir haciendo un esfuerzo inmenso para sostener programas como ‘Medicamentos Bonaerenses’, intentando sustituir en la medida de nuestras posibilidades a un Estado nacional que cortó totalmente el envío de remedios a las provincias”, afirmó.
Finalmente, el gobernador confirmó el respaldo político de la administración bonaerense a la movilización convocada en defensa del sistema público de salud. “Nuestro compromiso se ve en la gestión y en las calles: mañana la Provincia de Buenos Aires estará presente en la marcha federal que se convocó para defender el derecho a la salud”, concluyó.



