La Catedral Santo Domingo de Guzmán de Nueve de Julio fue escenario este sábado de una nueva jornada de oración organizada por la corriente de vida “Madrugadores del 9”, que reunió a cerca de 40 hombres para participar del tradicional rezo del rosario en las primeras horas de la mañana.
La convocatoria tuvo un significado especial, ya que cada primer sábado de mayo se celebra el Día del Madrugador, una fecha emblemática para este movimiento mariano que nació en Chile y que con el paso de los años se expandió a distintos países de América Latina, incluyendo Argentina.
En este marco, la comunidad local recibió además un mensaje especial enviado desde Rancagua, Chile, por Octavio Galarce, integrante de la generación fundadora del movimiento y una de las figuras más representativas de esta corriente espiritual.
En sus palabras dirigidas a los integrantes de Nueve de Julio, Galarce destacó el valor de la comunidad, el sentido de pertenencia y la importancia de continuar acercando nuevos hombres a la oración.
“Hay tantos hombres solos que necesitan que alguien les tienda una mano. Abrir nuevas comunidades es brindar a muchos la posibilidad de reencontrarse con Dios en la intimidad”, expresó en su mensaje.
Asimismo, recordó con emoción el vínculo que mantuvo el movimiento con el papa Francisco y remarcó el valor de las palabras que el pontífice dedicó en distintas oportunidades a los madrugadores.
Desde la organización destacaron además que el encuentro realizado este sábado representó la reunión número 303 desde la creación del grupo local, que tuvo su primera convocatoria el 27 de septiembre de 2014.
A lo largo de más de una década, los “Madrugadores del 9” consolidaron en la ciudad un espacio de espiritualidad destinado especialmente a hombres, promoviendo encuentros de oración, reflexión y fraternidad.
La importante participación registrada este fin de semana volvió a reflejar la vigencia de una propuesta religiosa que mantiene su crecimiento y continuidad dentro de la comunidad nuevejuliense.





Al final de las oraciones se escuchó un mensaje del creador de la corriente de oración,Octavio Galarce, quien lo envio desde Chile.
Fue un emotivo mensaje de Octavio Galarce en el Día del Madrugador: “Hay tantos hombres solos que necesitan que alguien les tienda una mano”
En el marco de las celebraciones por el Día del Madrugador, conmemorado cada 1° de mayo, y de una fecha especialmente significativa para la comunidad el 2 de mayo, el referente chileno Octavio Galarce, integrante de la generación fundadora de esta corriente de vida en Chile y en el mundo, envió un mensaje especial a la comunidad de Nueve de Julio, en Argentina.
Desde Rancagua, Chile, Galarce recordó con cariño sus visitas a la ciudad bonaerense, especialmente su participación en el Encuentro Nacional que organizó la comunidad local años atrás.
“Tener un día para festejar lo que somos me parece fantástico”, expresó al referirse al Día del Madrugador, destacando que Argentina fue uno de los primeros países en adoptar esta celebración surgida dentro del movimiento.
Durante su mensaje también evocó el vínculo que la comunidad mantuvo con el Papa Francisco, al recordar el intercambio de cartas y mensajes que mantuvieron con el pontífice.
“Cuando el Papa murió preparé un pequeño dossier con todas las cartas que intercambié con él. Vuelvo muchas veces a ese documento porque en sus palabras sencillas está el corazón de nuestra madrugada”, señaló.
Galarce recordó especialmente una de las frases que más lo marcó del Papa: “Son hombres de oración, hombres que se levantan temprano para hacer oración”, una definición que, según afirmó, refleja profundamente la esencia espiritual del movimiento.
El valor de la comunidad
En otro tramo de su reflexión, el referente chileno destacó uno de los aspectos que considera más valiosos dentro de esta experiencia espiritual: el sentido de pertenencia.
Según explicó, en un contexto donde muchas personas viven situaciones de soledad y aislamiento, las comunidades de madrugadores ofrecen un espacio de encuentro, oración y fraternidad.
“La madrugada nos regala una comunidad de hombres, una comunidad de oración y una comunidad de hermanos”, afirmó.
Asimismo, remarcó que el camino espiritual no debe quedarse únicamente en la experiencia personal, sino que también debe abrirse hacia los demás.
El desafío de seguir creciendo
Finalmente, Galarce alentó a la comunidad a continuar expandiendo esta misión y a seguir creando nuevos espacios para quienes buscan reencontrarse con Dios.
“No pierdan nunca esa gracia de fundar nuevas comunidades. Hay tantos hombres solos que necesitan que alguien les tienda una mano”, expresó.
El mensaje concluyó con un afectuoso saludo a toda la comunidad de Nueve de Julio y con el deseo de reencontrarse próximamente.
“Les mando un abrazo grande a la distancia. Me encantaría volver a verlos algún día nuevamente y, si Dios lo permite, seguramente así será”, cerró.
Mensaje de Octavio Galarce – Día del Madrugador (2 de mayo)
Queridos amigos y hermanos de la comunidad de Nueve de Julio:
Soy Octavio Galarce, desde Rancagua, Chile. Soy miembro de la generación fundadora de esta corriente de vida en Chile y en el mundo, y he tenido el enorme regalo de estar con ustedes un par de veces. Una de esas oportunidades —la última vez que estuve por allá— fue en el Encuentro Nacional que ustedes organizaron.
Mantengo un contacto bastante fluido con varios de ustedes; a veces nos perdemos un poquito, pero hace poco Carlitos Capeletti me comentó sobre la reunión de mañana y sobre estas fechas tan importantes que se recuerdan en estos días y que hablan profundamente de lo que significa esta corriente de vida en Argentina.
Primero, ciertamente, el 1° de mayo: el Día del Madrugador. Recuerdo que ustedes fueron uno de los países que acogió esta idea e iniciativa de celebrar este día, y eso me alegra muchísimo. Tener un día para festejar lo que somos me parece algo realmente hermoso.
Y también está el 2 de mayo, una fecha emblemática para todos nosotros y, en lo personal, muy significativa por lo que representó nuestro vínculo con el Papa Francisco, con una cercanía hacia nosotros verdaderamente extraordinaria.
Cuando falleció el Papa, preparé un pequeño dossier con todas las cartas y mensajes que intercambié con él. Sé que Roberto también debe guardar un verdadero tesoro con los comunicados que tuvo con el Papa Francisco. A ese material le agregué una pequeña introducción y terminó siendo un documento de unas 16 o 20 páginas.
Vuelvo muchas veces a ese documento, porque siento que en esas palabras breves y sencillas que el Papa nos dirigió está el corazón de nuestra madrugada: lo que hacemos y aquello que también llamaba su atención.
Recuerdo especialmente cuando decía:
“Son hombres de oración, hombres que se levantan temprano para hacer oración…”
En una de sus primeras cartas mencionó a todos los países y habló de nuestra espiritualidad. Eso me parece algo maravilloso.
Por eso, si no tienen ese documento, pídanoselo a Carlitos; y si él no lo tiene, con gusto se los envío yo. En su momento circuló bastante por redes sociales, pero vale la pena volver a leerlo y disfrutarlo nuevamente.
En este último tiempo me ha tocado reflexionar sobre algunos aspectos muy importantes de la madrugada, y quisiera aprovechar esta ocasión para compartir algo que para mí es profundamente relevante.
He podido visitar algunas comunidades aquí en Chile, y cada día hay algo que me conmueve más: el enorme regalo que Dios nos hace a través del sentido de pertenencia.
La madrugada nos regala eso.
Especialmente en un mundo donde hay tantos hombres solos y aislados, Dios nos regala una comunidad: una comunidad de hombres, una comunidad de oración, una comunidad de hermanos.
Y eso es verdaderamente extraordinario.
Muchas veces todo comienza como una búsqueda personal: acercarme a Dios, volver a conversar con Él, recuperar esa intimidad con el Señor. Pero rápidamente Dios nos regala también algo mucho más grande: una comunidad de oración que acompaña nuestra vida y nuestro caminar.
Y ese es un verdadero tesoro: aprender a rezar con otros.
En mi comunidad siempre agradezco profundamente eso: no solo mi encuentro personal con el Señor, sino también este regalo inmenso de rezar junto a otros hermanos.
Y junto con eso aparece nuevamente el sentido de pertenencia:
“Yo soy de este lugar. Dios me ha convocado aquí. Me ha regalado estos amigos, estos hermanos que caminan conmigo, y yo con ellos, hacia la patria eterna.”
Eso es algo que debemos cuidar, valorar y cultivar.
Y aquí viene algo muy importante: también debemos regalar esto a otros.
No tengo ninguna duda de que ustedes lo han hecho y lo seguirán haciendo, pero no pierdan nunca esa gracia tan propia de ustedes de fundar nuevas comunidades.
Hay tantos hombres solos que necesitan que alguien les tienda una mano, que alguien los invite.
Abrir nuevas comunidades es ofrecerles a muchos hombres la posibilidad de reencontrarse con Dios en la intimidad.
Por eso, en estas dos fechas tan memorables, que nos ayudan a renovarnos en nuestra misión, los invito a valorar profundamente lo que tienen:
la comunidad de oración,
la comunidad de hermanos,
el sentido de pertenencia.
Y también los animo a compartir este gran tesoro con tantos hombres que anhelan tener un espacio como el que ustedes hoy disfrutan.
Les mando un abrazo grande a la distancia. Me encantaría volver a verlos algún día nuevamente y, si Dios lo permite, seguramente así será.
Un abrazo a todos y a cada uno de ustedes.
Octavio Galarce
Rancagua, Chile


