
La pobreza en Argentina se redujo al 28,2% durante el segundo semestre de 2025, lo que representa a más de 8,4 millones de personas en los principales centros urbanos del país, de acuerdo con el informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Dentro de ese total, alrededor de 1,9 millones de personas se encontraban en situación de indigencia (6,3%), es decir, sin ingresos suficientes para cubrir siquiera la canasta básica alimentaria.
El dato marca una mejora significativa frente al 31,6% registrado en el primer semestre del mismo año y también respecto del 38,1% observado en la segunda mitad de 2024.
Desde el Gobierno nacional celebraron los resultados. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en redes sociales que se trata del nivel de pobreza “más bajo en más de siete años”. En su mensaje, subrayó que la reducción fue de 9,9 puntos porcentuales en comparación con el segundo semestre de 2024, y aún mayor si se contrasta con el primer semestre de ese año, cuando la pobreza había alcanzado el 52,9%.
Según explicó el funcionario, la baja se sustenta en “el crecimiento económico, el proceso de desinflación y el refuerzo en los programas sociales sin intermediarios”. Además, mencionó la labor del Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello.
Por su parte, el presidente Javier Milei también celebró los datos y afirmó que “la pobreza sigue bajando”, replicando el mensaje oficial.
El informe del Indec también reveló que el 21% de los hogares se encuentra por debajo de la línea de pobreza, lo que equivale a unos 2,1 millones de personas. En tanto, el 4,8% de los hogares está en situación de indigencia, es decir, cerca de medio millón de familias con ingresos insuficientes para acceder a una alimentación básica.
En comparación con el primer semestre de 2025, la pobreza descendió 3,4 puntos porcentuales en personas y 3,1 puntos en hogares, mientras que la indigencia se mantuvo prácticamente sin cambios. Esta evolución se explica, en gran medida, por una recuperación de los ingresos que superó el aumento de las canastas básicas.
En ese sentido, el ingreso total familiar promedio creció un 18,3% en el período, frente a subas del 11,9% en la canasta básica alimentaria y del 11,3% en la canasta básica total. Esta diferencia permitió que numerosos hogares lograran salir de la pobreza.
Sin embargo, el informe advierte que, pese a la mejora, los ingresos de los hogares pobres aún se ubican en promedio un 35,7% por debajo del valor de la canasta básica total. Además, persisten fuertes desigualdades por edad: el 41,3% de los niños de hasta 14 años vive en hogares pobres, mientras que entre los mayores de 65 años la incidencia baja al 9,7%.
A nivel regional, el Noreste argentino presenta la mayor incidencia de pobreza (32,7%), seguido por Cuyo (32,3%) y el Gran Buenos Aires (28,3%). En contraste, la Patagonia (25,4%) y la región Pampeana (26,2%) registran niveles más bajos, aunque todavía elevados en términos históricos.
Si bien los datos muestran una mejora sostenida, el panorama social continúa reflejando desafíos estructurales, especialmente en los sectores más vulnerables y en la infancia.


