
La reciente advertencia del Gobernador kicillof a los intendentes no deja lugar a interpretaciones: la situación económica de la provincia es seria.
En ese contexto, la promesa de coparticipar fondos adeudados por la Nación —previo resultado de los reclamos judiciales en marcha— señalados este viernes por la Intendente María José Gentile, aparece como una expectativa, pero no como una solución inmediata.
Mientras tanto, los municipios deben sostener el funcionamiento diario con lo que tienen: tasas, tributos y una recaudación que claramente no alcanza frente a la inflación y el aumento de costos, en una amplia mayoría.
En Nueve de Julio, este escenario se vuelve aún más complejo, y no exclusivamente por decisiones del Ejecutivo.
Por el contrario, el foco de responsabilidad parece desplazarse hacia el Concejo Deliberante, que ha optado mayoritariamente por no acompañar la actualización de tasas en un contexto económico que exige exactamente lo contrario.
El Ejecutivo había proyectado una tasa vial consensuada con productores y entidades del sector, pensada como una herramienta viable para sostener obras y mantenimiento. Sin embargo, el Concejo decidió reducirla. La consecuencia es directa: menos recursos implican menos obras y servicios más limitados. No se trata de una interpretación política, sino de una ecuación básica, y así lo hizo notar el presidente de la Sociedad Rual local en una entrevista en la mañana de la radio con Gustavo Tinetti en Máxima 89.9ya que el trabajao dignifica y no quieren crisricas .
Algo similar ocurre con la tasa de alumbrado público, que no fue actualizada. Esto genera una deuda mensual con la Cooperativa del servicio que oscila entre los 18 y 20 millones de pesos, comprometiendo un servicio esencial vinculado a la seguridad y calidad de vida. La pregunta es inevitable: ¿cómo se sostiene un sistema si los ingresos permanecen congelados mientras los costos aumentan?
La síntesis es clara: se hará lo que se pueda con lo que hay. Pero lo que hay es cada vez menos en términos reales.
A esto se suma el deterioro en servicios sensibles como barrido y limpieza, donde los vecinos ya manifiestan su descontento. En esa área, bajo la coordinación de un empleado munciipal, -Mussio -, se evidencian además dificultades de gestión que agravan el problema: falta de organización, bajo rendimiento en las horas de trabajo y una dinámica cuestionada en torno al uso de horas extras, aun en un contexto donde estas deberían ser excepcionales. La situación ha generado tensiones internas, con trabajadores que reclaman poder cumplir adecuadamente sus tareas ya que el trabajar les hace bien, y el clima gestado, pone en duda la continuidad de Mussio, como encargado del área. Para fin de mes estaría renunciando.
El punto central es político e institucional. En el esquema democrático municipal, el Ejecutivo administra, pero lo hace con las herramientas que le otorga el Legislativo. Si el Concejo Deliberante decide no actualizar tasas en un contexto inflacionario, está condicionando directamente la capacidad de gestión. No es una cuestión menor ni técnica: es una decisión política con impacto concreto en la vida cotidiana de los vecinos. Los mismos que reclaman y ponen todas las miradas en la Intendente. Ahora, tambien tienen donde empezar a ver con claridad: a los representantes del pueblo, de cada vecino en el distrito.
Por otra parte, la eventual llegada de fondos provinciales provenientes de la coparticipación reclamada judicialmente como dijo el Gobernador Kicillof, también dependerá del aval del propio Concejo Deliberante. En un cuerpo dividido y con posturas de alianza circunstanciales mayoritarias que no acompañan al Ejecutivo, la incertidumbre vuelve a aparecer. La posibilidad de mejorar ingresos y reactivar obras queda, nuevamente, sujeta a decisiones legislativas. Y de este cuerpo dependerá que ingreses nuevos dineros o no.
Así, el debate de fondo no pasa solo por cuánto se recauda o cuánto se gasta, sino por quién asume la responsabilidad de las decisiones que determinan ese equilibrio. Gobernar no es solo ejecutar conforme a decisiones estratégicas: también es legislar con conciencia del contexto.
Hoy, en Nueve de Julio, la restricción no parece estar únicamente en la gestión, sino en la falta de algunas herramientas para llevarla adelante. Y esas herramientas, vale recordarlo, dependen del Concejo Deliberante.
Porque cuando no se actualizan ingresos en una economía inflacionaria, no se está cuidando al vecino: se está comprometiendo el funcionamiento del Estado municipal. Y eso, tarde o temprano, se traduce en menos servicios, menos obras y más reclamos.
La realidad es incómoda, pero clara: la responsabilidad no es compartida en partes iguales. En este caso, pesa más sobre quienes tienen la facultad de habilitar —o bloquear— las condiciones para gobernar.
A prestar atención en Nueve de Julio: Se hará lo que se pueda con lo que se tiene, y lo que hay es escaso!


