En la región de Futaleufú, Chubut, un ciudadano estadounidense ha interrumpido el tránsito de la Ruta Provincial 12, levantando un arco metálico con candado y colocando escombros en el medio de la calzada. Este tramo, de alta transitabilidad y perfectamente asfaltado, conecta familias rurales y pueblos originarios con la zona urbana y constituye un corredor vital para el transporte y el comercio local.
Este hecho insólito sacude la tranquilidad de la Ruta Provincial 12 de la provincia del Chubut, plena Patagonia fue contado en ‘Despertate’ por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, por Brian Laxagueborde, un joven nuevejuliense que reside desde hace dos años en Futaleufú, Chubut, quien observa y describe con detalle lo que está sucediendo: un ciudadano estadounidense ha decidido cortar la ruta, levantando un arco metálico, cadenas con candados y escombros en plena calzada. “Es surrealista —explica Brian—, es como si alguien mañana pusiera una tranquera de hierro en la Ruta 65 y dijera: ‘A partir de ahora esto es mío’”.
Lo que debería ser un corredor de tránsito público, recientemente asfaltado, se ha convertido en un territorio disputado. Las autoridades provinciales reconocen la existencia de un litigio pendiente por la expropiación de las tierras, pero la obra pública ya se concretó, dejando en evidencia una contradicción legal. Brian subraya: “Si no hay expropiación finalizada, no podés hacer la traza, ni la pavimentación. Todo suena más a excusa que a una respuesta oficial”.
El impacto sobre la comunidad es inmediato y tangible. Familias rurales y sectores de pueblos originarios quedan aislados, con el invierno acercándose y sin alternativas de tránsito viables. Brian destaca la precariedad de la región: “Acá no hay industrias, no hay trabajo. Si no es del sector público o de pequeños comercios, la gente no tiene otra fuente de ingresos”.
Pero la historia no termina en la carretera. Lo que Brian describe conecta con un fenómeno más amplio: la compra de tierras por extranjeros, principalmente norteamericanos, israelíes y europeos, en áreas rurales de la Patagonia. “Hay campos enormes que no tienen ganado ni producción, solo para inversión futura —dice—. Incluso se habla de hoteles de lujo y represas hidroeléctricas en zonas que antes solo conocían la vida rural”.
El relato de Brian adquiere profundidad cuando recuerda la historia geopolítica de la región: “Hace años, se discutía trasladar la capital a la Patagonia y radicar poblaciones con raíces israelíes y capitales internacionales. Nunca se concretó, pero revela cómo la Patagonia siempre ha estado en la mira de intereses externos, más allá de lo local”.
La voz de Laxagueborde nos obliga a reflexionar: ¿qué sucede cuando los límites de la propiedad privada se superponen al bien público? ¿Cómo garantizar el libre tránsito y la seguridad de comunidades que dependen de infraestructura financiada con recursos públicos? Y, sobre todo, ¿qué precedentes estamos sentando si una ruta puede ser reclamada por un particular, a pesar de su historia y función social?
El conflicto de la Ruta 12 no es solo un episodio aislado: es un espejo de tensiones legales, sociales y geopolíticas que atraviesan la Patagonia. Brian Laxagueborde, testigo y cronista desde el lugar de los hechos, ofrece una mirada clara y fundamentada, que va más allá del hecho puntual y nos interpela sobre la protección de nuestros bienes comunes y la vulnerabilidad del derecho frente a intereses privados.Mientras la provincia evalúa acciones judiciales y la comunidad busca soluciones, la voz de Brian recuerda que la historia de la Patagonia es también la historia de sus rutas, sus tierras y su gente. Y que cada decisión tomada hoy sobre estos espacios repercute en generaciones enteras.









