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Moira Biedma: “La Comunicación familiar es central para prevenir el Bullying y la Exclusión Social”

La Licenciada en Psicología que vive en la Provincia del Chubut, señaló que la desconexión emocional entre padres e hijos y la falta de acompañamiento en la adolescencia son factores determinantes en el aumento del acoso escolar y el aislamiento social, llamando a la sociedad a construir un entorno más inclusivo y empático

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En un contexto social cada vez más marcado por la violencia, el bullying y el aislamiento, especialmente en los adolescentes, la Licenciada en Psicología Moira Biedma reflexionó sobre las raíces profundas de estos fenómenos. Según la especialista, la desconexión emocional dentro de los hogares, sumada al uso excesivo de las redes sociales, está contribuyendo al aumento de estas problemáticas. “Lo que ocurre dentro de la casa tiene un impacto directo en cómo los chicos se relacionan con su entorno. La falta de comunicación genuina y el distanciamiento emocional entre padres e hijos alimentan el bullying y la exclusión social”, sostuvo Biedma en una entrevista con Despertate en Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Vision Plus TV.

La profesional destacó que, en su experiencia, los adolescentes que sufren de bullying a menudo llegan a los consultorios psicoterapéuticos con una profunda sensación de soledad. “Hay chicos que llegan a los 18 o 20 años sintiéndose abandonados emocionalmente, sin una red de contención familiar, lo que los hace más vulnerables al acoso escolar o a la violencia social”, explicó. Para ella, la situación es alarmante: “El gran problema es que muchas veces no se reconoce la gravedad de este distanciamiento en las familias, y cuando los adolescentes buscan ayuda, ya es tarde”.

La psicóloga señaló que la dependencia de los dispositivos electrónicos y las redes sociales, que parecen ser la principal vía de comunicación en muchos hogares, ha exacerbado este fenómeno. “Los padres y los hijos se ven más conectados a través de WhatsApp o redes sociales, pero rara vez tienen conversaciones reales sobre lo que sienten o lo que les pasa. Eso termina afectando la relación familiar”, afirmó Biedma. En este sentido, propuso un enfoque diferente: “Es esencial que las familias establezcan momentos durante el día para desconectarse de las pantallas, sentarse a hablar, tomar el mate, compartir experiencias y emociones. De esa manera, se abren los espacios para poder abordar situaciones que, de otro modo, quedarían ocultas”.

El Rol de la Escuela y la Sociedad

Pero, ¿qué ocurre cuando los problemas de comunicación familiar se trasladan al ámbito escolar? La psicóloga subraya que la escuela es, muchas veces, un reflejo de lo que ocurre en casa. “Cuando los chicos no tienen el respaldo de una familia que los escuche, muchas veces terminan siendo víctimas de acoso escolar. Esto ocurre especialmente en las pequeñas comunidades, donde la exclusión social es aún más evidente”, explicó Biedma. En este sentido, llamó a los adultos responsables de la educación a prestar más atención al bienestar emocional de los estudiantes, no solo a su rendimiento académico.

“Las instituciones educativas deben fomentar un ambiente inclusivo, donde cada niño, sin importar su background o características personales, se sienta parte del grupo”, aseguró. Sin embargo, no solo la escuela tiene un rol protagónico. Biedma destacó que toda la sociedad debe tomar conciencia sobre la importancia de la inclusión y la empatía. “El bullying no es solo un problema escolar, es un fenómeno social que afecta a toda la comunidad. Necesitamos educar a los chicos para que respeten las diferencias y, sobre todo, para que comprendan que ser diferente no significa estar excluido”, dijo.

Inclusión de los Niños con TEA

Un aspecto importante que Moira Biedma también abordó en la entrevista fue la situación de los niños y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), quienes muchas veces son blanco de burlas y acoso. La Licenciada aseguró que el sistema educativo debe adaptarse a las necesidades de estos niños y no al revés. “El niño con TEA no tiene una discapacidad. Simplemente tiene una forma diferente de ver el mundo. El sistema debe adecuarse a él, y no esperar que él se adapte a una estructura rígida que no le da espacio para desarrollarse como persona”, comentó.

“Es importante entender que el niño con TEA necesita un entorno educativo y social que lo contemple, que lo incluya, y que respete su manera de interactuar con el mundo. Si la escuela es capaz de ofrecer esto, los chicos con TEA podrán integrarse de manera plena, sin que su diferencia sea vista como una debilidad o una exclusión”, destacó.

La Familia como Pilar de la Solución

El último punto clave que Moira Biedma subrayó en la entrevista fue la importancia de la familia como eje central para solucionar estos problemas. “La familia es la base sobre la que se construye todo. Si dentro de la familia no hay vínculos fuertes, sólidos y afectivos, los adolescentes van a estar más expuestos a caer en situaciones de acoso o en conductas disruptivas”, explicó. Sin embargo, también destacó que la familia no necesariamente tiene que ser de tipo tradicional: “La familia no es solo algo sanguíneo. Los vínculos familiares se pueden construir de muchas maneras, pero lo importante es que haya afecto, contención y, sobre todo, comunicación”.

Además, Biedma hizo un llamado a los adultos para que asuman su responsabilidad. “Los padres, tutores o cualquier adulto que esté a cargo de la educación de un niño o adolescente tiene la obligación de estar presente, de escuchar y de acompañar. Si no se actúa a tiempo, las consecuencias pueden ser dramáticas”, concluyó.

Un Desafío Colectivo

Para la Licenciada Biedma, el desafío es colectivo: “No estamos preparados como sociedad para abordar de manera efectiva el bullying y la exclusión social, pero si comenzamos a cambiar desde lo más básico, desde la familia y la escuela, podemos generar un cambio positivo”. Ella aboga por una sociedad más inclusiva, que respete las diferencias y valore a cada individuo en su singularidad.

A su juicio, es imprescindible que los adultos, desde su rol como educadores, formadores y referentes sociales, sean más conscientes de las necesidades emocionales de los adolescentes y se comprometan a construir un entorno más empático. “Es urgente que cambiemos nuestra mirada, que dejemos de ver el mundo solo desde nuestras propias percepciones y comencemos a poner en el centro a los demás, a los chicos, especialmente a los que más lo necesitan”, finalizó.

Este análisis profundo y directo de la Licenciada en Psicología, Moira Biedma nos deja un claro mensaje: la solución al bullying y la exclusión social no está solo en las leyes ni en las políticas públicas, sino en cada uno de nosotros como miembros de una sociedad que debe empezar a trabajar desde la raíz, en el seno de las familias y las instituciones educativas. El punto para revertirlo está en la empatía, la inclusión y la comunicación abierta.

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