En el Congreso CREA 2025, celebrado en Tecnópolis, el arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, brindó un emotivo mensaje dirigido a los más de 8000 productores y técnicos presentes. Su mensaje tocó profundamente a los empresarios del sector agrícola, quienes se vieron inspirados por su llamado a “habitar el alma” y reflexionar sobre el poder de los sueños en tiempos difíciles.
En un auditorio repleto, Rossi apeló a la capacidad de los asistentes para “soñar despiertos” y recuperar la esperanza activa. Con una profunda conexión con el corazón humano, destacó que los verdaderos sueños no deben convertirse en quejas, sino en acciones concretas. “Soñadores despiertos, eso somos”, dijo el arzobispo, destacando que la vocación de los sueños es transformarse en realidades tangibles.
Rossi insistió en la importancia de activar alianzas y redes de apoyo dentro de la comunidad agroindustrial, resaltando la necesidad de cultivar espacios de pertenencia como los congresos y encuentros, donde no solo se intercambian ideas, sino que también se ofrece contención. A través de este mensaje, invitó a los presentes a revisar “ese territorio de sueños que es el corazón” y a fortalecer el compromiso con los valores fundamentales.
En su intervención, el arzobispo también reflexionó sobre el significado de ser feliz, citando a San Agustín: “El que es sabio es el que pesca el arte de ser feliz”. Según Rossi, la verdadera felicidad radica en el amor, en la capacidad de amar y en saberse amado. Este concepto resonó especialmente entre los hombres y mujeres del campo, quienes, según el arzobispo, solo pueden conectar con la tierra a través de la pasión y el corazón.
“El hombre de campo, ustedes, solamente pueden hacerlo desde lo apasionado”, expresó, subrayando que el amor por la tierra es la raíz de los grandes valores y decisiones de la vida. El corazón, dijo Rossi, es el lugar donde se encuentran las grandes opciones de la vida, los ideales y los recuerdos que nos acompañan en los momentos decisivos.
Rossi cerró su intervención con un llamado a la acción: “Solo el hombre en quien el invierno no ha asesinado la esperanza es un hombre capaz de sembrar”. Para el arzobispo, la siembra no solo se refiere al trabajo físico en la tierra, sino también al sembrado de amor, verdad y esperanza, en momentos en los que la visibilidad de ese esfuerzo es mínima, pero su impacto es profundo y duradero.
La intervención de Rossi, cargada de simbolismo y espiritualidad, logró emocionar a los asistentes, quienes reconocieron en sus palabras una fuente de renovación para enfrentar los desafíos del presente y construir un futuro más esperanzador para el campo argentino.


