Es la Fiesta de San Pedro y San Pablo

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La Fiesta de San Pedro y San Pablo, cuyo nombre oficial es solemnidad conjunta de San Pedro y San Pablo es la conmemoración del martirio en Roma de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso, celebrada el 29 de junio.

Es una de las mayores celebraciones religiosas para los cristianos católicos y ortodoxos.

Es que se conmemora este lunes las muertes de Pedro, considerado como el primer pontífice, y del apóstol Pablo

En soledad, desde el vaticano no se descarta un mensaje del Francisco.

Años atrás, el papa ante esta celebración invitó a cada católico a que se pregunte si es un “cristiano de salón” o si por el contrario es un “apóstol en camino”. Es decir, “Preguntémonos si somos cristianos de salón, de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos apóstoles en camino, que confiesan a Jesús con la vida porque lo llevan en el corazón”, reflexionó el Sumo Pontífice.

“Como San Pedro, también nosotros renovamos hoy nuestra opción de vida como discípulos y apóstoles (…), para ser apóstoles ‘suyos’ (de Jesús), no solo de palabra, sino con las obras y con nuestra vida”, animó el pontífice.

En las últimas décadas, esta fiesta ha sido de importancia para el moderno movimiento ecuménico como una ocasión de acercamiento entre el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla.

Este domingo, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, presidió una misa en la catedral metropolitana, concelebrada por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea; el secretario ejecutivo de la CEA y obispo de Chascomús, monseñor Carlos Humberto Malfa, los obispos auxiliares de Buenos Aires, monseñor Joaquín Mariano Sucunza y monseñor Enrique Eguía Seguí, y el rector de la catedral, presbítero Alejandro Russo.

La celebración en el Día del Papa fue ocasión para dar gracias a Dios por el Santo Padre Francisco, en el templo donde recibió su ordenación episcopal y desde donde partió como arzobispo para ser elegido Sumo Pontífice.

La homilía estuvo a cargo del encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica, monseñor Aliaksandr Rahinia, quien en ausencia del nuncio apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk, que todavía no se encuentra en la Argentina, transmitió a los presentes y a todo el pueblo de Dios el saludo del Santo Padre.

“La solemnidad de San Pedro y San Pablo nos convoca a rezar en modo especial por el Ministerio Petrino y por la unidad de la Iglesia. Este año celebramos esta fiesta en un contexto difícil. Les propongo vivirla en el espíritu de la oración Urbi et Orbi del papa Francisco, quien frente a esta pandemia que afecta a toda la humanidad, nos invita a que la oración y el servicio silencioso sean nuestras armas verdaderas”, animó monseñor Rahinia

Luego añadió que “Pedro le ofrece al paralítico mucho más de lo que pide, lo invita a un encuentro personal y transformador con Jesucristo. También a nosotros Jesús nos llama a ponernos de pie, a caminar aun en medio de las adversidades… Es Jesús quien nos devuelve la Esperanza y nos regala una existencia gozosa y agradecida, una vida que interpela y contagia a los espectadores… quienes, en el relato de los Hechos de los Apóstoles, ante ese ‘milagro’ quedan asombrados y llenos de admiración”.

“«Míranos». Es la invitación a un encuentro de miradas que dignifica. El paralítico se puso de pie y entró al templo con los apóstoles… glorificando a Dios”, relató. “El amor de Jesús nos llama a desbloquearnos, a abandonar la actitud de quien se queda en la puerta esperando que la solución venga de afuera, atrapado en sus propios límites y necesidades. Jesús cambia la mirada, nos hace salir de nosotros mismos, nos invita a atravesar la puerta, a entrar en la Casa de Dios, en su estilo de vida, a ser libres hijos del Padre. Así el paralítico se volvió un apóstol: testimonio de la fe”, afirmó.

En ese sentido, expresó Mons. Rahinia “Como Pedro, también el papa Francisco pide hoy esa gracia para nosotros: ‘Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe… Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección’.

“Llegue la bendición del Santo Padre a cada uno de ustedes, a sus familias, y en especial a los enfermos, a los afectados económica y psicológicamente por esta crisis, junto a nuestro especial agradecimiento a quienes están trabajando en primera línea al servicio de la sociedad. Que Nuestra Señora de Luján nos siga acompañando mientras atravesamos este túnel y, ‘Estrella de la Mañana’, nos muestre el alba de la plena comunión sacramental y fraterna, del anhelado y gozoso reencuentro cara a cara con Dios y los hermanos”, concluyó.