
Con renovadas expectativas el mundo recibe al nuevo año. Es un día festivo.
La fecha fue instaurada a partir del calendario Gregoriano que nos rige, que fue impulsado por el papa Gregorio XIII a los fines de dar ordenamiento a los ciclos lunares y solares.
Hasta hace 436 años, regía la tradición romana donde el año comenzaba el 1º de marzo, habiéndose cambiado al 1º de enero por el calendario Juliano. Es que en ese mes –Jano dios ‘de las entradas, y los comienzos’ – los cónsules asumían el gobierno. Este dios tenía dos caras. Una mirando el futuro. La otra señalando el pasado.
Con algunas modificaciones realizadas en tiempos del cónsul Marco Antonio en 44 a.c.,el emperador Augusto César en 8 a.c.y finalmente por el papa Gregorio XIII en 1582, se llega al vigente almanaque se sigue utilizando, y la celebración se ha caracterizado por seguir con el significado religioso que prevaleció durante la Edad Media.
Con la expansión de la cultura occidental al resto del mundo durante el siglo XXI, el 1 de enero se convirtió en una fecha de carácter universal, incluso en países con sus propias celebraciones de Año Nuevo como por ejemplo, China.
La manera de recibir al nuevo año es disímil a lo largo de la geografía mundial.
Mientras en Sídney se lanzan a medianoche más de 80.000 fuegos de artificio ante más de un millón y medio de asistentes, y en algunas ocasiones ha sido la fiesta más vista en televisión a nivel mundial, en Valparaíso, Chile, reciben a más de dos millones de visitantes para presenciar – Año nuevo en el mar – la pirotecnia más extensa del mundo a lo largo de 30 kilómetros de fuegos de artificio sobre toda la bahía. El espectáculo dura 25 a 30 minutos.
En la capital del mundo, como se le llama de Nueve York, la celebración se concentra en torno a una gran bola de cristal que desciende sobre una multitud en Times Square y es la fiesta que tuvo mayor número de asistentes en 2009: más de tres millones de personas. Además, gran parte de las discotecas realizan fiestas para celebrar la llegada del nuevo año.
En Francia, se acostumbra que la gente se besa bajo el muérdago, planta que protege de enfermedades y fomenta la fertilidad, a medianoche.
En España, la tradición es comer 12 uvas al compás de las 12 campanadas de la medianoche donde se pide un deseo por cada uno de los meses del año. La uva simboliza la prosperidad, y la zona de reunión más importante es la Purta del Sol, en Madrid.
En Colombia, la fiesta de Bogotá donde se lanzan fuegos artificiales desde la Torre Colpatria, en pleno centro de la ciudad, a medianoche, precedidos por un concierto en un escenario construido sobre la carrera séptima que inicia a las 10 de la noche. La celebración se prolonga, con artistas de talla internacional, hasta las 3 de la madrugada.
En la cultura de Hispanoamérica existe una gran variedad de tradiciones y supersticiones para estas fechas, como forma de augurios para el año entrante.
El descorchar una botella de sidra o champán a las 00:00 horas del 1 de enero aún se mantiene como todo un símbolo de celebración del Año Nuevo.
Detrás de cada costumbre –hay mucho más, lo que une al mundo es el ferviente deseo de que las cosas marchen mejor en el año que se inicia. Con salud, trabajo, paz y en familia, la que sigue siendo el centro de escena de cada celebración, cualquiera sea la forma en que esté conformada en la actualidad, y célula social por excelencia.
Debido a la rotación de la Tierra y los husos horarios, el primer lugar en recibir el nuevo año es Kiribati, en las islas Caroline y Kiritimati, mientras que Samoa Americana, la isla de Alofi, la isla Baker y la isla Howland, son los últimos lugares en terminar el año saliente.
En este 2018 que acaba de llegar, desde Cadena Nueve, le deseamos a cada uno lo Mejor y Felicidades!





