Viaja a Tucumán un contingente de alumnos nuevejulienses

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Lo hacen con el director del Museo y van a la Fiesta de la Pachamama

Alumnos de la Escuela de Educación Media N° 7 – Comercio – viajan a Tucumán para asistir a la Fiesta de la “pachamama”, acontecimiento que todos los años congrega a contingentes de todo el país, por ser el “Día de la Pachamama”. El encuentro es en la localidad de Amaicha del Valle en los Valles Calchaquíes.

La delegación – cerca de 50 personas – lo hace acompañada por Roberto Castro, Director del Museo y Archivo Histórico Gral Julio de Vedia y partirán  desde la Terminal de Ómnibus   “Jesús Abel Blanco” mañana en la madrugada y tiene previsto regresar en el fin de semana.

La Fiesta de la Pachamama es celebrada con carácter nacional en febrero de cada año con fines turísticos; sin embargo es una tradición en esta época del año, ya que los ritos y las tradiciones se mantienen de generación en generación en todas sus expresiones, lo cual sucede cada 1° de Agosto.

Ese día, la Madre Tierra  – pachamama- es homenajeada con rituales ancestrales, ceremonias, danza, música y comidas especiales. Una oportunidad única para asistir a una de las fiestas nacionales más tradicionales.

La Pachamama, o Madre Tierra, es la diosa femenina de la tierra y la fertilidad, una divinidad agrícola benigna concebida como la madre que nutre, protege y sustenta a los seres humanos. En la tradición incaica, es la deidad de la agricultura comunal, fundamento de toda civilización y el Estado Andino. Es la más popular de las creencias mitológicas del ámbito incaico que aún sobrevive con fuerza en las provincias del noroeste de nuestro país.

El 1° de agosto es cuando se alimenta a la Pachamama, para lo cual se entierra una olla de barro con comida cocida, junto a hojas de coca, alcohol, vino, cigarros y chicha, entre otras cosas. También es costumbre que los festejantes usen cordones blancos y negros –atados en los tobillos, muñecas y cuello- confeccionados con lana de llama hilada hacia la izquierda.
de la Pachamama.

El rito supone que ese día debemos entregarle a la Madre Tierra todo lo que no quisiéramos que a nuestra familia le faltara durante el año y agradecerle por los favores recibidos durante el año pasado. Familias y vecinos se reúnen para abrir un pozo en la tierra, el cual será adornado con serpentina y papel picado. A continuación, se alimenta a la Tierra con maíz, quinoa, chalona, cordero, cabrito, distintas papas, habas, mazorcas, vino, cerveza, gaseosas, coca y otras comidas típicas. Luego se cierra el pozo con las manos y se le da de fumar.