Cada año, alrededor del 24 de junio, día de San Juan Bautista, gran parte de Argentina experimenta un repunte inesperado de las temperaturas en pleno invierno. Es lo que se conoce popularmente como el “veranito de San Juan”.

El resultado son jornadas templadas e incluso calurosas, con noches menos frías y mayor humedad, que contrastan con las heladas previas.
El “veranito de San Juan” suele extenderse entre el 20 y el 28 de junio y dura entre 3 y 5 días. No implica un cambio de estación, sino una pausa temporaria del frío invernal. Es considerado el opuesto al “veranito de San Miguel”, que ocurre en septiembre.
En el campo y en las ciudades se lo asocia con la posibilidad de secar ropa, trabajar al aire libre o disfrutar de días más amenos sin abrigo pesado, antes de que regrese el frío.


